"La Meca se convirtió en una en una especie de universidad para quienes están involucrados en la trata de personas con fines de explotación sexual", señala el diario El Universal de México.

Allí, "la mitad de sus 10 mil vecinos son proxenetas", aseguró a este medio el antropólogo Oscar Montiel Torres, autor de la investigación Trata de personas: padrotes, iniciación y modus operandi.

Montiel Torres estudió el fenómeno relacionado con la trata de personas desde la perspectiva de los explotadores. Habló con los "padrotes" y escuchó las confesiones más escalofriantes sobre su forma de operar.



El Centro de Derechos Humanos Fray Julián Garcés, de Tlaxcala, estima que en el país al menos 20 mil niños y niñas son explotados sexualmente. Desde enero de 2009 a julio de 2010, esta organización detectó 21 casos de trata de personas en el país. En todos los casos se ubica a Tlaxcala como lugar de origen de víctimas y tratantes, lugar de tránsito y explotación.

Las víctimas son originarias de los propios pueblos mexicanos pero también se menciona a salvadoreñas y guatemaltecas secuestradas en la frontera, con la promesa de ofrecerles trabajo y un precio "promocional" para guiarlas a los Estados Unidos.

Según la organización, muchas de esas mujeres son explotadas en algunas ciudades de los Estados Unidos, como Houston, Miami, Atlanta, Alabama, Carolina del Sur, Florida e incluso Nueva York.

Según la investigación de Montiel Torres, para ser "padrote" en Tlaxcala sólo basta con tomar la decisión. "Se acerca a un amigo o familiar que tenga experiencia en el oficio. No importa la edad, aunque hay que cumplir con ciertas reglas", detalla el antropólogo

"A mí me costó mucho ser padrote. Me apadrinaron unos compas de La Meca. Me traían como criado hasta que después de medio año me empezaron a enseñar. Y así hasta que yo me convertí en maestro y comencé a enseñar a mis dos carnales. El más chico me salió bien cabrón, a los 16 años ya tenía cuatro viejas trabajando", relata "Pedro Navajas" en el estudio antropológico.

En la investigación se explica que la primera estrategia de los tratantes de mujeres es enamorar a sus víctimas. "Algunos recurren a una práctica cultural que aún es común en el estado y que es el robo de la novia. Por medio del enamoramiento se roban a la mujer, la convencen de irse con él. Después usan mecanismos sentimentales para inducir y presionar a la mujer hasta que finalmente es obligada a ejercer la prostitución", advierte el especialista.

"Una vez que convencen a su víctima, los tratantes comienzan a buscar un lugar para explotarla: hoteles, bares, cantinas, esquinas, zonas de tolerancia. Y una vez en sus manos, las mujeres difícilmente pueden liberarse por muchas razones, pero principalmente por temor", explica Hélene Le Golf, coordinadora de la Unidad para la Trata de Personas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en México.

Para Mayra Rojas, directora de la organización Infancia Común, afrima que "no hay que olvidar que aquí el principal responsable es el Estado, los gobiernos que no han sido capaces de brindar a su población mejores oportunidades de vida y que orilla a las personas a explotar o a ser explotadas".