Los narcos mexicanos usan armas cada vez más sofisticadas

En los últimos tres años y medio, el Ejército y la Policía decomisaron más de 180 mil armas, entre las que figuran lanzagranadas capaces de derribar helicópteros 

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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de México abrió a la prensa las puertas del almacén de Materiales de Guerra, donde llega gran parte de las armas incautadas en el país que después son destruidas.

El general Antonio Monsiváis, responsable del almacén, explicó que el crimen organizado intenta mejorar sus arsenales y hacerse de armamento que incluso es de uso exclusivo de algunos ejércitos en el mundo.

En el almacén se halla un lanzagranadas de 40 mm, capaz de disparar hasta seis granadas en 30 segundos, o un lanzaproyectiles desechable, y fusiles Barrett calibre 50, capaces de derribar a un helicóptero a 2 kilómetros de distancia. Muchas de estas armas las obtienen mediante "el trueque por drogas", añadió Monsiváis.

La mayor parte de la incautación de este tipo de arsenales se ha llevado a cabe en los estados de Baja California, Michoacán, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Distrito Federal, donde los grupos del narcotráfico y del crimen organizado operan con mayor intensidad.

Monsiváis aseguró, no obstante, que las Fuerzas Armadas y la policía mexicana "no han sido superadas", pese al poder de fuego exhibido por los narcotraficantes.

"Es una cosa controlada, aunque también es cierto que -el narcotráfico- es una potencia importante con su volumen de fuego y adquisición de armas de alto poder de penetración y combativo", añadió.