Pros y contras de la terapia hormonal en la menopausia

Un estudio reciente reveló que las mujeres que tengan en mente comenzar una terapia hormonal para aliviar los sofocos de la menopausia, debería saber que podría sufrir aún más si la abandona

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Así lo reveló el resultado de un estudio, que forma parte de la Iniciativa de Salud para la Mujer (WHI por su sigla en inglés).

"Las evidencias sugieren que al 25 por ciento o más de las mujeres que empiezan a tomar hormonas les sería muy difícil suspenderlas", dijo a Reuters Health la coautora Marcia Stefanick, presidenta del comité ejecutivo de WHI.

Los investigadores indicaron al azar a más de 10.000 mujeres postmenopáusicas, a las que se les había realizado una histerectomía (extirpación del útero), una terapia de estrógeno o una píldora placebo sin hormonas. Todas las participantes informaron los síntomas antes de la terapia y al año.

Las participantes respondieron encuestas antes y después de suspender las píldoras. Una de cada tres mujeres tenía síntomas molestos al inicio del estudio y una menor cantidad de las adultas mayores reportaron quejas. Al año, las mujeres tratadas con estrógeno sintieron la mitad de los sofocos, un 40 por ciento menos sudores nocturnos y un 20 por ciento menos sequedad vaginal que las tratadas con placebo.

Además, la terapia activa elevó significativamente la sensibilidad mamaria, publicó Menopause. Cuando el estudio finalizó, surgieron otros problemas. Un 7 por ciento de las mujeres que no tenían sofocos antes de iniciar la terapia hormonal los sintieron tras suspenderla siete años después, a diferencia de menos del 2 por ciento de las mujeres tratadas con placebo.

Las usuarias de estrógeno sintieron también más dolor y rigidez articular después del estudio, ya sea que hubiesen tenido o no esos síntomas al inicio de la investigación. El estudio acompañó a otro análisis de la WHI que concluyó que una terapia combinada con estrógeno y progestina podría causar más daño que beneficios en las mujeres postmenopáusicas sin histerectomía.

Luego de suspender la terapia, cinco veces más mujeres tratadas con hormonas se quejaron de los síntomas menopáusicos que el grupo tratado con placebo. Además, las mujeres tratadas con hormonas desarrollaron más cánceres mamarios y sufrieron más infartos y otros problemas asociados con la obstrucción arterial.

Debido a ese ensayo, los médicos desalientan la terapia hormonal sólo para prevenir enfermedades crónicas. Los autores señalaron que el nuevo análisis respalda la recomendación de no indicar el tratamiento en mujeres sin síntomas menopáusicos.

La excepción es la prevención de la osteoporosis. Afortunadamente, como lo demuestran ambos ensayos de la WHI, los síntomas menopáusicos suelen disminuir sin ayuda farmacológica. "Los sofocos habrían desaparecido entre tres y cinco años después en una gran proporción de esas mujeres si nunca hubiesen comenzado a tomar las hormonas", dijo Stefanick.