Asesinato del abogado: creen que acudió a una cita y allí lo asesinaron

Los investigadores que siguen el caso del crimen de Marcos Alonso sospechan que el letrado acudió a una reunión con quienes después lo mataron. Ya tendrían identificado el lugar y varios sospechosos que habrían actuado por encargo

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 El Popular Olavarría 162
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Los investigadores del crimen del abogado Marcos Alonso creen que la víctima acudió la tarde del lunes a una reunión con personas conocidas que lo citaron en las afueras de Olavarría, donde lo mataron para luego dejar su cadáver en el interior de su auto, estacionado en el centro de la ciudad.

Fuentes vinculadas a la pesquisa dijeron que la pista más firme apunta a una crimen mafioso vinculado a la profesión del penalista Alonso y que los asesinos actuaron "por encargo" de un cliente de la víctima, actualmente detenido. "Tenemos a cinco personas en la mira, estamos estudiando sus movimientos en los días previos al asesinato y sus vinculaciones telefónicas tanto con la víctima como con el sindicado autor intelectual", reveló un jefe policial.

Al respecto, los mismos voceros revelaron que tienen identificado un lugar posible donde pudo haberse cometido el crimen y que esperan en las próximas horas poder allanar con orden judicial, ya que tienen fe en hallar algunas evidencias, entre ellas las ojotas que tenía puestas la víctima y que no se hallaron en el auto. De hecho, en declaraciones al diario Clarín, otro de los investigadores dijo que "el cuerpo de Alonso apareció descalzo y su auto, lleno de tierra. Creemos que el o los asesinos lo ejecutaron en un descampado".

Los pesquisas creen que Alonso trataba diariamente con alguno de sus asesinos por diversas causas que él llevaba, vinculados al ambiente criminal, y que los "subestimó". "Hacía relativamente pocos años que (Alonso) era abogado y creemos que subestimaba la capacidad de daño de estos muchachos vinculados al delito, en un ámbito donde todo se arregla a las trompadas o a los tiros", expresó un investigador.

Desde el bunker montado en Olavarria, los jefes policiales de la Departamental de Azul, la distrital de Olavarría, la Sub DDI de Olavarría y hasta de Narcotráfico, delineaban el trabajo a seguir en procura de obtener datos que entregar a la Justicia para que se puedan realizar allanamientos que permitan esclarecer el suceso. Mientras tanto, la pesquisa está dedicada a obtener testimonios y datos de las comunicaciones que permitan conocer en detalle todos los últimos movimientos del abogado asesinado.
 
El principal sospechoso
Si bien la policía trabaja sobre cuatro o cinco hipótesis vinculadas a la actividad laboral de Alonso, la más fuerte es la que apunta a la autoría intelectual de un preso, actualmente detenido en la comisaría de Tapalqué, quien era cliente de Alonso. Según testimonios incorporados a la causa, ese detenido, identificado como Walter Gallastegui, se halla tras las rejas desde el 6 de este mes acusado de haber atacado de 11 tiros el 14 de noviembre de 2009, a la salida de un pool de Olavarría, a Fabricio Armendano, que sobrevivió pero aún no puede caminar. Si bien al abogado asesinado era amigo de Armendano, tomó igualmente la defensa de Gallastegui, quien le pagó entre u$s15.000 y u$s25.000 por sus honorarios.

Según testigos, el detenido habría recibido la promesa de Alonso de quedar excarcelado, ya que lograría revertir la carátula de "tentativa de homicidio" a "lesiones", lo que no sucedió y enfureció al acusado, dijeron los informantes. Siempre según las fuentes policiales, Gallastegui es un hombre con numerosos antecedentes penales, cumplió condena por un homicidio, estuvo involucrado en causas por delitos contra la propiedad e incluso estuvo vinculado a las drogas.
 
El crimen
Alonso fue visto con vida por última vez el lunes a la mañana, cuando salió de su casa rumbo a su trabajo vestido con bermudas y ojotas. Tras una denuncia de averiguación de paradero realizada ante la policía por su esposa el lunes a la noche, la policía y la fiscal de Olavarría Susana Alonso iniciaron la búsqueda y, cerca de las 2 del martes, el cadáver del letrado fue hallado baleado, maniatado y con un billete de dólar en la boca, en el asiento trasero se su Peugeot 3076 gris, estacionado en el centro de la ciudad.