Descubren que un componente habitual de los repelentes sería tóxico

Científicos franceses aseguran que uno de los químicos más habituales en los productos para protegerse de las picaduras de mosquitos es perjudicial para el sistema nervioso

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Los investigadores hallaron que el DEET o dietiltoluamida sería tóxico para el sistema nervioso central de los seres humanos, informó el sitio web Público.es.

De acuerdo al estudio, esta sustancia química inhibe en los ratones la actividad de una pieza clave en el funcionamiento del sistema nervioso: la enzima acetilcolinesterasa. El bloqueo de esta enzima puede producir contracciones musculares prolongadas.

El DEET fue desarrollado por el Ejército de los Estados Unidos en 1946 para proteger a los soldados en aquellas zonas atestadas de insectos. Su mecanismo de acción es similar al del gas sarín, que los nazis fabricaban masivamente durante la Segunda Guerra Mundial y que en 1995 una secta japonesa recuperó para atentar contra el metro de Tokio.

La investigación estuvo dirigida por Vincent Corbel, médico del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Montpellier, Francia. Los científicos observaron que la interacción entre el DEET y algunos químicos insecticidas comunes, como los carbamatos, aumenta la toxicidad del producto.

"Estos hallazgos cuestionan la seguridad del DEET, sobre todo cuando se utiliza en combinación con otros químicos, y ponen de relieve la importancia de un enfoque multidisciplinar en el desarrollo de repelentes de insectos más seguros para su uso en la sanidad pública", opinó Corbel.

El estudio fue publicado por la revista especializada BMC Biology. Los autores aseguran en él que 200 millones de personas utilizan cada año este compuesto químico, que se encuentra en los repelentes comunes para zonas tropicales.

Desde que se popularizó en los Estados Unidos a partir de 1957, se aplicaron 8.000 millones de dosis de DEET en todo el planeta.

Los investigadores llamaron al resto de la comunidad científica a realizar más estudios para confirmar o rechazar la neurotoxicidad de este compuesto en el hombre.

A pesar de estas conclusiones, el repelente es el arma más eficaz para evitar las picaduras de mosquitos que transmiten el dengue, la fiebre amarilla, la malaria y el virus del Nilo occidental.