Dos héroes de la revolución cubana se sienten traicionados por el regimen de los Castro

Participaron del histórico asalto al Palacio de la Moncada el 26 de julio de 1953 y no reniegan de ese acto, pero sí del rumbo que tomó a partir de entonces el régimen cubano

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 AP 162
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"Pensamos entonces que había que hacer algo para despertar al pueblo de Cuba luego de un golpe de Estado [el 10 de marzo de 1952] que abortó una elección presidencial a seis meses de realizarse, pero lamento que de algo bueno que pudo surgir, terminara todo en la peor porquería de la Tierra por culpa de Fidel Castro''

, comenta al diario

El Nuevo Herald

Jaime Costa Chávez, que tiene actualmente 75 años y vive en Miami y fue uno de los 135 combatientes que intentó tomar el Palacio de la Moncada a la orden del entonces joven abogado Fidel Castro.



Para Costa Chávez el aniversario del fallido asalto a la Moncada que significó el nacimiento del movimiento revolucionario que alimentó el germen de la dictadura castrista "es una fecha triste: tanta sangre, tantas víctimas de ambos lados, tanto dolor, para nada han servido''.



En la misma fecha, Orlando Castro García y otros 23 hombres bajo las órdenes de Raúl Martínez Ararás intentaron penetrar en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. Ambas acciones resultaron frustradas, con un saldo de 61 rebeldes, 19 militares y nueve civiles muertos, y decenas de fugitivos dispersos en las zonas rurales y poblados de la provincia de Oriente.



Tras el frustrado ataque a la fortaleza del Moncada, Costa fue capturado y escapó de la cárcel, para escapar a Honduras. Más tarde volvió al país para acogerse a la amnistía ofrecida por Batista y luego se une en Costa Rica a los expedicionarios del yate Granma, que las órdenes de Castro iniciaron el derrocamiento del gobierno militar.



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Pero el Fidel Castro de 1953 no era el mismo que subió al poder en 1959'', relató Costa. "El compañero de los primeros años se transformó en un hombre engreído y autoritario, que te preguntaba por todo en tono de ordeno y mando [. . .]. Lo que pasa también es que a los 21 años no puedes captar muchas cosas, éramos una juventud mucho más disciplinada y cumplidora, con un sentido de la confianza y un concepto de familia que no existen ahora, de lo contrario hubiéramos mandado a Fidel Castro a freír espárragos''.