¿Hugo Chávez planeó derrocar a Raúl Castro?

Un ex canciller mexicano aseguró a la prestigiosa revista Newsweek que los funcionarios cubanos Pérez Roque y Lage fueron echados porque la inteligencia de los Castro detectó una conspiración con la ayuda del caudillo caribeño

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En un artículo sobre la sucesión en Cuba publicado en la revista norteamericana Newsweek, el ex ministro de Relaciones Exteriores de México Jorge Castañeda, indica que la reciente destitución de Carlos Lage, jefe de gabinete cubano, y del canciller Felipe Pérez Roque se debió a que ambos conspiraban para derrocar al gobierno de Raúl Castro con el apoyo del autócrata venezolano Hugo Chávez.

Según señala el diario caraqueño El Universal, Casteñeda precisa que esta purga "se relaciona claramente con la sucesión de Fidel Castro" y puede decir mucho sobre qué viene adelante".

El principal problema que observa el ex canciller mexicano es que no se sabe con precisión por qué los funcionarios fueron destituidos, aunque cita motivos que sustentan una posible hipótesis, según la cual hace más o menos un mes Lage, Pérez Roque y otros personajes estaban involucrados en una "conspiración, traición o golpe para derrocar o desplazar a Raúl de su posición".

"En este intento reclutaron al presidente Hugo Chávez, quien a su vez intentó captar el apoyo de otros líderes latinoamericanos, como Leonel Fernández -de República Dominicana-, quien rehusó involucrarse", aseguró Castañeda, canciller durante el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000).

Según el mismo Castañeda, Raúl habría presentado evidencia que reunió la inteligencia militar a su debilitado hermano y lo habría obligado a escoger: "O seguía con él y extendía su apoyo al plan de sucesión previamente determinado, o apoyaba a Lage y a Pérez Roque y se olvidaba de Raúl".

"Evidentemente decepcionado de sus viejos aliados -refiere el texto-, el comandante máximo apoyó a Raúl. Luego Chávez fue convocado a La Habana para ser colocado ante otra difícil decisión: desistir, al tiempo que mantenía el apoyo económico a la Isla, o perder el aparato cubano de seguridad e inteligencia, dejándolo expuesto a golpes e intentos de asesinato de posibles reemplazos venezolanos. Su decisión fue quedarse con Castro".

Los motivos de la presunta conspiración
El motivos de estos mandatarios para desear la caída de Raúl era principalmente el poder, pero también temían que el dirigente comenzara a sentirse amenazado por la reacción del pueblo cubano a la excesiva privación económica y social a la que está sometido.

A su vez, tanto Lage como Pérez Roque temían que, después de la muerte de Fidel, Raúl sería incapaz de controlar el desarrollo de los acontecimientos. En consecuencia, Raúl estaría dispuesto a aceptar varias reformas económicas y políticas para normalizar las relaciones con los Estados Unidos.

Lage y Pérez Roque considerarían eso como una auténtica traición a la llamada "revolución", en opinión del ex funcionario.