Esta "experiencia" a la que se sometió la periodista española Samanta Villar será transmitida esta noche en su programa 21 Días, que se emite por Canal Cuatro de ese país. Si bien se realizó bajo estrictos controles médicos -algo de lo que carecen los verdaderos anoréxicos-, muchos especialistas expresaron su descontento con la idea, publicó hoy el sitio El Confidencial.
"Todo depende de cómo esté planteado el programa, pero dejar de comer es el principio de la enfermedad. El seguimiento de los doctores Luis Beato y Rosa Calvo imprime seguridad, pero con la anorexia no se juega", aseguraron las asociaciones de lucha contra los desórdenes alimentarios.
De acuerdo a lo que adelantó el psiquiatra Vicente José Turón Gil, los síntomas que experimentó la periodista -y que se verán esta noche- fueron entusiasmo los primeros días, inquietud, irritabilidad, insomnio, malestar e hiperactividad derivada de la búsqueda de comida después, e indiferencia de ahí en adelante. No obstante, opinó que "esta exhibición de síntomas de la enfermedad es contraproducente y una falta de respeto a los enfermos".
En tanto, Marta Volta, directora general de la Fundación Imagen y Autoestima, señaló que "el programa tiene sentido si pretende ser una campaña de sensibilización de que la enfermedad es peligrosa tanto psicológica como físicamente, pero la mejor manera de prevenir la enfermedad no es abordarla hablando específicamente de ella, sino de sus principales enemigos, como son las dietas sin control".
"Aunque se busque empatía, enseñar la sintomatología no previene la enfermedad; no sirve ni para la población sana ni para la población enferma y lo que consigue es que la sociedad aprenda trucos que desconocía. De ahí el éxito de Ana y Mía -nombres con los que las enfermas designan a la anorexia y la bulimia-", agregó.
De acuerdo con Volta, la mejor manera de abordar el tema es enseñando cómo protegerse, y no mostrando y hablando sobre la enfermedad. "Aunque el morbo de enseñar la enfermedad atrae, el problema de la anorexia no es la comida, sino la insatisfacción psicológica, que no sé si coincidirá con el perfil de la periodista. La comida, el comportamiento inapropiado hacia la comida es la consecuencia. Lo más importante es la no aceptación de la imagen corporal. La persona está insatisfecha y, aún intentando estar satisfecha, no lo consigue", explicó la especialista.
Su experiencia señala que en el 97% de los casos, el desencadenante de la enfermedad es un régimen restrictivo sin control médico. "Si la periodista es vulnerable a nivel genético o de personalidad, se pone en riesgo. Hay personas que tienen un 'paraguas psicológico' y otras que no, y nadie sabe si lo lleva cuando comienza una dieta", apuntó.
En tanto, Turón Gil afirmó que "el problema actual no es la anoréxica que no come nada, 'la gran flaca', sino los cuadros incompletos y atípicos, 'hedonistas', de las personas que hay días que no comen, otros que comen de más, otros que toman alcohol y luego vomitan tras contar las calorías... un cuadro cada vez más común en adultos".
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