Un final emocionante para Vidas robadas

Con el mítico Teatro Ópera colmado de fanáticos, Telefe puso al aire el episodio final de una de las novelas más apasionantes de los últimos tiempos. Descubra qué le ocurrió a cada personaje de esta exitosa ficción?

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Con la conducción a cargo de Mariano Peluffo y un Teatro Ópera realmente colmado llegó a su fin Vidas robadas, la telenovela que no sólo reunió a un elenco de primerísimas figuras sino que además se animó a mostrar y crear conciencia sobre una brutal realidad como lo es el secuestro de mujeres para la explotación sexual.

En el capítulo final se pudo ver como, colgado de un puente, Nicolás Duarte (Juan Gil Navarro) siguió torturando psicológicamente a Bautista Amaya (Facundo Arana) ya que se tiró desde una gran altura sin decirle dónde se encontraba enterrada Ana Monserrat (Mónica Antonópulos) y recordándole que había sido él quien asesinó a sus dos mujeres.

Cabe recordar que al principio de Vidas robadas se vio como Nicolás tuvo un accidente de tránsito en el que abandonó a la mujer que estaba en el otro automóvil, quien justamente era Carla (María Carámbula), la pareja de Bautista.

Cuando logró reincorporarse y descender del puente, Bautista salvó a Juliana Miguez (Sofía Elliot), la cual una vez repuesta miró con detenimiento el video del entierro de Ana que había grabado Nicolás con su celular descubriendo que la joven estaba sepultada en la fábrica abandonada, muy cerca de ellos.

Bautista rescata a Ana que casi sin poder respirar le dijo: ?Sabía que ibas a venir??, pero la paz y el romanticismo duraron escasos segundos ya que reapareció Nicolás para dispararle dos tiros a Amaya, el cual se desvanece en los brazos de su amada. En ese mismo instante, ?El Tano? Cigliotti (Daniel Peyran) desde un helicóptero le disparó a Duarte matándolo definitivamente.

Por su parte Claudio Kurtz (Guillermo Francella) confirmó sus sospechas de que Astor Monserrat (Jorge Marrale) estaba tras el secuestro de sus familiares pero cuando lo va a asesinar, irrumpió en el lugar una brigada comandada por el fiscal Eduardo Pascale (Jorge D´Elía) que protegía a Astor a cambio de información valiosa que pudiera desbaratar a la red mafiosa.

Dante Mansilla (Adrián Navarro) logró escapar antes de que llegaran los hombres de Kurtz a rescatar al hijo y a la muera de este último, y se encontró con Nacha Noguez (Virginia Inoccenti) pidiéndole que escape junto a él.

?Te odio con toda mi alma, como jamás odié en mi vida??, lanzó Nacha, quien jamás pudo perdonarle que haya matado a su sobrino Pato Sabatini (Ludovico Di Santo). Luego de esas palabras llegaría un apasionado beso de despedida y el ruego de que se ocupe de localizar a Nicolás y de salvar a su querida Anita.

Dante llamó al celular de Nicolás pero para su sorpresa fue Juliana quien contestó, informándole que su amigo se dejó caer al vacío sin develar dónde estaba Ana. Fue justo en ese instante cuando Dante estalló en un llanto desconsolado, sin poder creer lo que estaba escuchando.

Desde la fundación, Rosario Soler (Soledad Silveyra) brindó una conferencia de prensa anunciando el rescate de Juliana y la muerte de Bautista mientras que Astor, quien tuvo inmunidad por un día a cambio de las pruebas que le aportó al fiscal, visitó a Ana en el hospital. A pesar de las palabras de arrepentimiento y de las súplicas, su hija no pudo perdonarlo. ?Nunca vas a cambiar y nunca me voy a sentir orgullosa de vos??, sentenció Ana.

Una vez que se despidió de su heredera, Astor esperó a Nacha para irse del país pero esta nunca llegó y él no tuvo más opción que subirse a la avioneta que lo transportó hasta un punto estratégico donde lo esperó un auto que lo trasladaría hasta una finca pero enorme fue su sorpresa cuando vio que las puertas se trabaron y afuera del vehículo se encontraba Dante.

Luego de intercambiar miradas fulminantes, Astor comprendió que el juego había terminado y que su vida quedaba en manos de Dante, quien no dudó en apretar el botón del control de la bomba que hizo estallar al automóvil en mil pedazos. Segundos después de ver como se calcinaba Monserrat, Mansilla escapó con rumbo desconocido.

Finalmente Nacha tomó las riendas de su vida, algo de lo que siempre se quejó en las sesiones con su analista Wanda (Cecilia Rossetto), y se alejó de todos, dejando atrás un pasado nefasto y buscando una nueva oportunidad en un pueblito llamado Villa Gracia.

Por su parte Juliana y Rosario regresaron a Río Manso, para reencontrarse con todas las personas que las apoyaron en los momentos más difíciles.

Es así como en la historia pasaron ocho meses y se celebró la boda entre Fabio Pontevedra (Carlos Portaluppi) y Alejandra Ferro (Silvia Kutika). Todos reunidos, esperaron la llegada del testigo de esta unión, que no era otro que Bautista.

Con ayuda de Pascale, Bautista, Ana y el pequeño Joaquín (Matías Baroffio) obtuvieron nuevas identidades y se fueron del país, teniendo que despedirse de todos sus seres queridos para poder empezar a vivir una vida nueva pero, por sobre todo, más segura.

Octavio Amaya (Fabio Di Tomaso) y Daniela Durán (Eleonora Wexler) continuaron su relación amorosa, al igual que las parejas conformadas por Andrea (Magela Zanotta) y ?El Tano?, y Agustina Amaya (Brenda Gandini) y Martín (Esteban Meloni).

Una vez finalizada la ficción dirigida por Miguel Colom que contó con guiones de Marcelo Camaño y Guillermo Salmerón, Telefe retomó su transmisión desde el Teatro Ópera, donde se vivió una noche colmada de emoción. Allí miles de fanáticos pudieron estar cerca de los protagonistas y escuchar las sentidas palabras de Susana Trimarco, quien reconoció el constante apoyo recibido por el equipo de Telefe y la difusión que le han dado al caso de su hija Marita Verón, secuestrada el 3 de abril de 2002 en San Miguel de Tucumán, a los 23 años de edad y siendo madre de una pequeña niña.

Sobre el escenario, los actores agradecieron el cariño de los televidentes que noche tras noche siguieron este apasionante relato y coincidieron en reclamar justicia.

Vidas robadas concluyó con un final feliz, ojalá que Marita y todas las mujeres que sufren la esclavitud también puedan alcanzar el suyo?