Una serie de la BBC mostrará una polémica escena de tortura real

El actor que sufrió la asfixia aseguró que "el daño psicológico de hacer esto a alguien durante incluso un minuto debe ser algo indescriptible"

Guardar
  162
162
Richard Armitage, actor que hace de espía británico en Spooks (Doble identidad), no llegó a soportar la prueba ni diez segundos.


Su conclusión es que el método de asfixia simulada conocido como

waterboarding

es claramente un acto de tortura y no de mera presión psicológica -un modo humano de extraer información sin causar heridas-, como habían asegurado consultores de la CIA y del FSB, el servicio de inteligencia ruso, a los responsables de la serie.


 

La polémica levantada en el Reino Unido podría llevar al regulador de la comunicación, el Ofcom, a pedir la eliminación de la escena en la que a Armitage se le somete realmente a esa práctica de asfixia simulada, que la Convención de Ginebra prohíbe aplicar a los prisioneros pero que algunos países como Estados Unidos defienden como lícito instrumento en el interrogatorio de sospechosos de terrorismo.

 

La emisión del controvertido capítulo, en este comienzo de la séptima temporada de la serie, está programada para el día 3 de noviembre, según publica el sitio

ABC.es

.


 

El waterboarding consiste en tumbar al detenido sobre su espalda, con la cabeza tirada hacia atrás y con un trapo cubriéndole las vías respiratorias.

 

Entonces se va echando agua sobre el trapo, de forma que llega a ser imposible respirar sin tener la sensación de estar ahogándose.


 

El pasado mes de febrero, la mayoría demócrata en el Senado estadounidense lo denunció como una práctica de tortura y condenó su práctica por 51 votos contra 45.

 

Un texto legislativo pedía a la CIA que adopte el manual de campo del Ejército, que prohíbe diversos métodos coercitivos en interrogatorios, entre ellos el de

waterboarding

.


 
Sin embargo, George Bush vetó ese acuerdo. Un portavoz de la Casa Blanca indicó que Estados Unidos "necesita la capacidad de interrogar eficazmente, dentro de la ley, a terroristas de Al Qaeda prisioneros".

 

Armitage no guarda ningún buen recuerdo de la experiencia, que buscaba dar mayor credibilidad a la serie.


 
"Me ataron los brazos y las piernas piernas y me pusieron un paño sobre la boca. Acordamos que cuando la experiencia fuera demasiado lejos haría una señal. Entonces empiezas a inspirar y expirar, pero cuando el agua cubre todo ahí arriba es todo un golpe", relató a The Times.

 
"Es algo que cambió mi opinión completamente", añadió Armitage, "porque me di cuenta de que realmente es una forma de tortura que no debería usarse. Sólo duré entre cinco y diez segundos, y el sonido de mi voz gritando que parara todo no era una actuación. El daño psicológico de hacer esto a alguien durante incluso un minuto debe ser algo indescriptible".

 

Un portavoz de

Kurdos

, la productora de

Spooks

declaró que la aplicación de la asfixia simulada fue analizada exhaustivamente con los asesores médicos de la serie, que estuvieron presentes en el momento del rodaje, así como también personal médico.


 

También precisó que Armitage "estuvo en todo momento bajo control y pudo parar el agua en cualquier momento. Sólo echamos el agua sobre su cara por un corto periodo de tiempo y además lentamente, para que pareciera que Richard estaba bajo el agua más tiempo. Además, habíamos calentado la habitación para que Richard se sintiera lo más cómodo posible".
 

Armitage interpreta el papel de

Lucas North

, un agente británico que ha pasado ocho años en una prisión rusa y finalmente puede volver al

MI5

, el servicio de espionaje interior del Reino Unido.


 
La tortura de la asfixia simulada aparece en un flashback de su tiempo como prisionero en Rusia.

 

Precisamente la séptima temporada presenta presenta a Rusia, junto con el terrorismo islámico, como la principal amenaza contra la seguridad británica, y responde al presente tiempo de enfriamiento de las relaciones entre Rusia y Occidente, que realmente ha supuesto un distanciamiento entre Londres y Moscú.


 
El código ético que regula los medios audiovisuales británicos prohíbe la emisión de material que "enaltezca conductas violentas, peligrosas o gravemente antisociales y es probable que anime a otros a copiar tal comportamiento".

 

Aunque es discutible que esto pueda aplicarse a este caso, la campaña internacional que existe en contra del

waterboarding

podría aconsejar que ni siquiera sea presentada en las pantallas de televisión.