El niño de diez años que representa a la Argentina en el Mundial de Ajedrez

Alan Pichot, campeón nacional y panamericano, compite con muy buenos resultados para nuestro país en el Mundial que se disputa en Vung Tau, Vietnam. Su madre le contó a Infobae.com la historia que vivió para viajar

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Alan Pichot marcha a un punto del líder

de la competencia, cuando restan todavía tres partidas por jugar.



Sobre 8 puntos posibles consiguió 6

, pero su mérito es doble debido a que viajó a esa competencia sabiendo que se enfrentaba a los mejores pero en condiciones mínimas, ya que su preparación no pudo estar a la altura de sus oponentes: es que debió costearse el viaje con dinero de su familia, colaboraciones de funcionarios y otros ingresos.



"Nosotros somos de Buenos Aires y nos cuesta mucho pagar el gasto que implica que Alan viaje, pero creemos que es una buena oportunidad para que nuestro país tenga un representante en una competencia tan importante", le dijo a

Infobae.com Mariela Echebaum, la mamá.

Es que sólo el pasaje en avión hasta Vietnam cuesta alrededor de 3 mil dólares, imposibles de costear en su totalidad para la familia Pichot.



Quienes viajaron con Alan son su papá, Daniel, y su entrenador,

Hernán Perelman

;

Marcelo Reides

, su técnico titular, se quedó en el país. Mariela también sufre la definición del torneo desde su casa, junto a Ian, su hijo de 2 años.



"Es la primera vez que me alejo tantos días de mi hijo. No sabés cómo estoy sufriendo"

, comentó.



Sobre cómo le irá a su hijo, analizó:

"Es difícil que salga primero, porque los chicos de Asia son muy buenos.

Pero el hecho de estar peleando es una cosa increíble. La gente del ajedrez no lo puede creer. La Argentina está años luz en este deporte, sobre todo con países de Oriente. Lo de Alan es casero, artesanal, sin apoyo, la remamos juntando moneditas. Viajó casi sin preparación y se enfrenta a chicos que se entrenan especialmente para el Mundial".



Para saber cómo le va a su hijo, quien tiene pasaje de regreso para el próximo domingo, Mariela está a full con el

Skype

, el programa de comunicación instantánea de la web. "Esto es lo que nos salva, porque si no no sé cómo haríamos para conversar. Así puedo hablar con él, con su papá y con su entrenador y entre todos me cuentan cómo la van llevando".



Alan, quien

empezó a jugar ajedrez a sus cinco años, fue impulsado a hacer el viaje con el objetivo de tomar experiencia

: "Pero él quiere salir primero y no entiende que eso es muy difícil", explica su madre.



Ahora el chico representa a la escuela Torre Blanca y al Club Argentino de Ajedrez, que también colaboró para que el viaje se concrete.



Hincha de Boca "a muerte", como dice su mamá, Alan seguirá disputando su pasión por el ajedrez desde mañana y hasta el jueves a las 6 (hora argentina) alternando con los mejores exponentes de la actividad de su edad. Y no es poco.