El Papa cuestionó a los divorciados vueltos a casar

Benedicto XVI dijo que reconocer estas "uniones irregulares" es una tarea que "no puede ser admitida" por la Iglesia Católica. Ante cerca de 200 mil fieles, ofreció una misa en la gruta de Lourdes

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 AP 162
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El Papa Benedicto XVI dijo el domingo que la Iglesia Católica no puede reconocer las "uniones irregulares" de los católicos que se divorcian y vuelven a casarse fuera de la Iglesia.

A lo largo del mundo desarrollado, la Iglesia Católica ha estado revisando cómo lidiar con los católicos que se han divorciado y vuelto a casar sin una anulación religiosa -una declaración eclesiástica de que su primera unión fue inválida-, pero que quieren seguir plenamente activos en la Iglesia.

"Las iniciativas orientadas a bendecir las uniones irregulares no pueden ser admitidas", dijo el Papa en un discurso a los obispos franceses en la ciudad de Lourdes.

La Iglesia Católica no reconoce el divorcio. Considera que el primer matrimonio continúa siendo válido y enseña que aquellos que se divorcian y vuelven a casarse no pueden recibir la comunión a menos que se abstengan de tener relaciones sexuales con su nueva pareja.

Mientras parejas en varios países han estado presionando por una mayor apertura en este tema complejo, el Papa dijo que la Iglesia no puede cambiar sus enseñanzas sobre la indisolubilidad del matrimonio debido a que fue instituido por Cristo.

Por la misa en latín
En otros comentarios, el Papa ordenó a los obispos dejar espacio para los tradicionalistas que usan la misa en latín.

Una decisión papal del año pasado para permitir un uso más amplio de la misa en latín -algo que los tradicionalistas exigieron por décadas, pero a la que se oponían los liberales- ha encontrado resistencia en algunos países, especialmente en Francia.

Pero el Papa se mostró firme en su posición. "Todo tiene un lugar en la Iglesia. Cada persona, sin excepción, debería sentirse en casa y no rechazada", dijo refiriéndose a aquellos que prefieren la misa antigua en lugar de la nueva liturgia en lenguajes modernos introducida después del Concilio Vaticano Segundo, finalizado en 1965.

La celebración de Lourdes
La mañana del domingo el Papa, de 81 años, en una peregrinación al santuario donde los fieles creen que la Virgen María se le apareció a una niña hace 150 años, dijo ante una multitud de católicos que el amor puede ser más fuerte que todo el mal en el mundo.

El Sumo Pontífice ofreció una misa para casi 200.000 personas en un campo, a la sombra del santuario construido sobre el lugar de las apariciones en 1858.
Peregrinos acudieron desde decenas de países al lugar para la visita de tres días del Papa, su décima al extranjero y su primera a Francia. Muchos fueron en sillas de ruedas o muletas.

Cuando arribó el sábado por la noche, el Pontífice oró en la gruta donde Bernadette Soubirous dijo que apareció la Virgen María y bebió agua de un manantial que según los creyentes tiene poderes curativos.

En los últimos 150 años, la Iglesia Católica ha reconocido como "milagros" más de 65 curaciones médicas inexplicables de peregrinos enfermos que visitaron Lourdes.

El Papa Benedicto XVI recomendó a los asistentes a la misa que sean fieles a sus creencias porque "(ello) nos dice que hay un amor en este mundo que es más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestra debilidad y pecados".