Las grandes similitudes entre comer y tener sexo

Una psicóloga colombiana sostiene que ambos son extremadamente placenteros y "con una buena ración de uno y de otro se encuentra satisfacción plena". Conozca en qué más se parecen

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En Japón imperial, una antigua tradición conocida como Nyotoaimori, incluía a una mujer desnuda, completamente depilada y sin perfume alguno, que hacía las veces de tabla, desde la cual, lascivos hombres se servían comida.

Hoy, esta costumbre se extendió al mundo entero y es muy frecuente ver a damas con sushi sobre su cuerpo. Ese "banquete humano", conjuga dos tipos de apetito: el sexual y el gastronómico, que según la psicológa colombiana Mariana Jaramillo son muy similares. 

"El sexo y el acto de comer muchas veces pueden ser análogos. Empezando por lo absolutamente obvio: ambos son extremadamente placenteros y siguiendo con algo igualmente notorio: con una buena ración del uno y del otro se encuentra la satisfacción plena, aunque sea momentánea, ya que el apetito siempre renace", dice la especialista.

"Ambos, en buena medida, son experiencias gustativas y olfativas", afirma la psicóloga al diario Colombiano El Tiempo. En el acto de comer y en el sexual, se usan la boca, los dientes y la lengua, así como la nariz, para percibir ya sea el olor de la vianda o de la pareja. Además, existen acciones similares como morder, lamer y hasta tragar", explica.

Incluso desde lo físico hay vínculos, pues "no en vano la boca y la vagina se parecen; es más, ambas tienen labios. Por eso, en el inconsciente tener sexo es comparable a comer, pues es la apropiación y asimilación de la pareja, tal y como sucede con el alimento, que no es otra cosa que un cuerpo que entra en otro", agrega la experta.

Además, en muchos idiomas y regionalismos del español existen expresiones que parecen confirmar lo que dice Jaramillo. "Te quiero comer la boca", "estás riquísima" (muy frecuente en Perú) o "you are yummy" (estás deliciosa, en inglés), son sólo algunos de los muchos ejemplos.