Gobierno de EEUU intercede en la crisis crediticia

El presidente norteamericano, George Bush, dio a conocer un plan de ayuda a los propietarios endeudados, en el que se prevé congelar las tasas de los préstamos "subprime"

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 AFP 162
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El presidente de EEUU, George W. Bush, anunció un plan para aliviar la peor crisis en el sector hipotecario de las últimas dos décadas, que permitirá congelar el interés en cientos de miles de hipotecas durante cinco años.

La propuesta representa el plan más enérgico hasta la fecha del gobierno norteamericano para combatir la ejecución masiva de hipotecas de alto riesgo, que se concedieron en los últimos años a personas con mal historial de crédito.

"No existe una solución perfecta", dijo Bush, a lo que añadió que el acuerdo supone "una respuesta sensata a un serio desafío".
 
"Una razón para la confianza es que el desplome en las viviendas ocurre con el contexto de fundamentos sólido en otras áreas, incluida la baja inflación, un mercado laboral saludable y exportaciones niveles máximos", dijo Bush tras una reunión en la Casa Blanca con miembros del grupo que elaboró el plan.
 
Se trata de "una iniciativa voluntaria del sector privado para ayudar a los propietarios que tienen dificultades", informó una alta fuente de la Casa Blanca, a fin de que más de un millón de familias no pierdan su vivienda.

Los representantes de los bancos y de los prestamistas se pusieron de acuerdo para ayudar de diferentes maneras a las familias agobiadas por sus hipotecas.

La más espectacular de las medidas es "congelar la tasa de interés de los préstamos durante un cierto período", indicó la fuente, que no precisó la duración ni las modalidades del plan, pero la prensa estadounidense afirmaba el jueves que los bancos acordaron con el gobierno un período de cinco años.

El anuncio de Bush coincidió con la publicación de un informe de la Asociación de Bancos Hipotecarios, que reveló que el número de ejecuciones hipotecarias en los Estados Unidos alcanzó en el tercer trimestre un récord histórico.

Bush insistió durante su comparecencia en la Casa Blanca, en la que apareció acompañado del secretario del Tesoro, Henry Paulson, que la propuesta no representa una violación de los principios del libre mercado, como sostienen los críticos.

"No deberíamos de rescatar a nuestros prestamistas, a los especuladores del sector inmobiliario o a los que tomaron la insensata decisión de comprar una casa que sabían no podrían pagar", indicó.

Informó que 1,2 millones de personas podrían ser elegibles para recibir ayuda, aunque solo un porcentaje de ese total podrá optar a la congelación de los tipos de interés.

El resto obtendrá ayuda para refinanciar sus deudas y podrán optar a hipotecas aseguradas por la Agencia Federal de la Vivienda. Está previsto que unos dos millones de hipotecas de alto riesgo se ajusten a finales del 2008, lo que incrementará el pago típico en 350 dólares, desde los 1.200 dólares de media a los 1.550.