El milagro que lo convertirá en Santo a Namuncurá

La curación inexplicable para la ciencia ocurrió en 2000 en una localidad de Córdoba. La joven de 24 años reveló lo que sucedió ese lunes que le cambió la vida para siempre

Guardar
  162
162
La mujer cordobesa de 24 años que padecía cáncer de útero y pudo concebir nuevamente fue el "milagro" que el Vaticano reconoció

por intercesión de Ceferino Namuncurá para que pueda ser declarado beato.



El hecho, inexplicable para la ciencia, ocurrió en 2000 en Bialet Massé, Córdoba, donde

Valeria Herrera le rezó -casi a modo de exigencia- al indígena mapuche para que interceda ante Dios por su salud y al mismo tiempo consiga el "milagro" que se necesitaba para avanzar en el proceso a la santidad.

"Precisás el milagro, hacelo conmigo porque vos sabés que he trabajado entre los tuyos (en alusión a su trabajo como misionera católica en África), que quiero seguir haciéndolo. Ahora vos dame la mano a mí, hacé el milagro conmigo", dijo a la prensa sobre la forma en que le pidió al futuro beato.



Herrera estaba casada desde 1998 con el joven marfileño Joseph Koua y a los tres meses perdió un embarazo por un aborto espontáneo.



Un viernes de octubre de 2000 los médicos le detectaron un tumor maligno en el útero que podía derivar en metástasis en unos pocos días

, por lo que debía comenzar el lunes siguiente un tratamiento con quimioterapia.



La mujer relató que esa misma noche encontró una revista sobre las causas de los santos argentinos y le rezó a Ceferino, porque "recordaba la imagen de una estampita que tenía mi abuela".


 

El lunes siguiente, al realizarle los estudios previos al tratamiento, los médicos constataron que no había ningún tumor

, al punto que le preguntaron repetidas veces si ella había hecho algo para cambiar su estado.



"Al mes ya estaba perfecta", expresó la mujer que hoy tiene 31 años y tres hijos, Dédi (5 años) Muriel (4) y Sessé (2).



Hoy, sus hijas -aseguró Herrera- identifican a Ceferino como

"el santito que curó a su mamá".

El Papa Benedicto XVI firmó el 6 de julio de este año el decreto que declara "beato" a Ceferino, al reconocer ese milagro de curación tras analizar estudios médicos anteriores y posteriores de la mujer, que acreditan la desaparición de la enfermedad.

El secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, monseñor Michele Di Ruberto, explicó que "es un milagro espléndido, que honra al próximo santo, a la Iglesia y a toda la familia salesiana".