Caso Maddie: dos madres y una historia en común

Hace más de dos décadas, Lindy Chamberlain-Creighton fue acusada de la muerte de su bebé de 9 meses en Australia. La misma situación vive la mamá de Madeleine. ¿Cómo se resolvió el caso australiano? 

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Cuando en 1982, la australiana Lindy Chamberlain-Creighton fue a juicio por la muerte de su hija de nueve meses, Azaria, la querella presentó dos hipótesis: que un perro salvaje la robó de su cuna, como afirmó la mujer, o que la madre la mató.

Basándose en la información del forense y por el perfil psicológico, el jurado encontró culpable a Lindy después de cuatro años de juicio.

Dos décadas después, el caso de Chamberlain encontró ecos inquietantes alrededor de la investigación de Kate y Gerry McCann, recientemente declarados sospechosos por la policía portuguesa de la desaparición de su hija de 4 años, Madeleine. Y se plantean muchas de las mismas preguntas, según un análisis realizado por The New York Times.

¿Los McCann, como dice la policía portuguesa, mataron accidentalmente a la niña, ocultaron el cuerpo y después montaron una campaña publicitaria internacional como pantalla? ¿o la Policía, bajo la presión de solucionar el caso, se agarró de evidencia dudosa para instalar a los padres como culpables?

Los McCann dicen que Madeleine fue arrebatada del departamento donde dormía mientras que comían en un restaurante cercano.

En cada uno de los casos la explicación inicial -de que Azaria fue muerta por un perro y que Madeleine fue robada por una persona- descartaba que la madre fuera de hecho la culpable. Ambas mujeres también comenzaron a aparecer públicamente con un perfil de madre afligida.

Varias informaciones que investiga la policía aparecieron en los medios: que se encontró pelo y sangre de Madeleine en el baúl de un auto que alquiló la familia, que su madre habría matado a su hija con una sobredosis de sedantes, que la Policía tiene en su poder el diario íntimo de Kate donde cuenta que la niña le daba mucho trabajo. Sin embargo ninguna de estas historias fueron confirmadas por la familia o la Policía, lo que suma una ola de intrigas.

Rastros de sangre en el auto de los Chamberlain fueron la evidencia que señaló como culpable a Lindy por la muerte de su hija. Después se supo que eran partículas del polvo de cobre y de una bebida batida. En el caso de los McCann, la Policía no pudo confirmar el ADN encontrado en el auto.

Expertos dijeron que los rastros de ADN podrían ser de algún animal que Madeleine haya tocado antes de desaparecer.

Chamberlain-Creighton fue condenada por el asesinato de su hija y encarcelada en 1982, aunque se la absolvió posteriormente. El cuerpo sin vida de Azaria nunca se encontró y el caso aún no se ha cerrado.