Controversia en Italia por la muerte de Juan Pablo II

Una revista de izquierda acusó a la Iglesia de no haber asistido de forma terapéutica al Papa hasta el último momento. El médico pontificio rechazó la acusación y dijo que no se lo alivió con una "muerte dulce"

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Renato Buzzonetti, el médico pontificio que encabezó el nutrido grupo de médicos que siguieron a Karol Wojtyla hasta su muerte, el 2 de abril de 2005, negó los dichos de la prestigiosa revista de izquierda Micromega y advirtió que el Papa agonizante fue asistido hasta el final y que no se le aliviaron los sufrimientos interrumpiéndole la alimentación.

Así lo afirmó en una entrevista concedida a La Repubblica para desmentir las versiones que salieron a la luz durante los últimos días y que abrieron el debate acerca de cómo fueron verdaderamente los días de agonía del Pontífice polaco que murió a los 84 años, según publica hoy un matutino porteño.

Este vieres, en relación a este tema, el Vaticano estableció una línea dura acerca de la eutanasia. Y a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de la ortodoxia católica señaló: ?No se puede justificar la interrupción de la alimentación y de la hidratación del paciente. La muerte por hambre y por sed se configura como una eutanasia por omisión?.

La revista que originó la controversia publicó una entrevista a la doctora Lina Pavanelli, especialista en anestesia y reanimación, quien destacó detalles de las últimas semanas de vida de Juan Pablo II y planteó la hipótesis de que las curas adoptadas apuntaron concientemente ?a no permitir? que el paciente sobreviviera un largo tiempo.

Según la especialista que participó en el debate sobre eutanasia y ensañamiento terapéutico, las curas que se le practicaron al Pontífice polaco llevaron a no alimentar debidamente al paciente, al cual se le había realizado una traqueotomía y advirtió que para ella la sonda nutricional se le colocó demasiado tarde.