"Pócima de Hulk", un peligro para hombres musculosos

En Gran Bretaña y los Estados Unidos crecen las advertencias de ex entrenadores de físicoculturismo que piden ayuda por los daños que les provocó una de las sustancias más nocivas para estos deportistas

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No bastaban para ellos los esteroides, las hormonas de crecimiento, ni los anabólicos que usaban muchos de los "bodybuilders".
 
En la búsqueda por la desmesura de sus músculos, la última novedad entre las sustancias letales para la salud es el Synthol, un aceite que hasta ayer se usaba para esparcir sobre el cuerpo de los atletas antes de las competiciones, para hacerles brillar los músculos.
 
Este producto fue experimentado por primera vez por un médico alemán en los noventa.
 
Inyectado en pequeñas cantidades en el interior del músculo para corregir leves desproporciones, se volvió la bandera secreta de Greg Valentino, célebre por sus bíceps que recordaban sin distinciones los de Popeye.
 
No tardó en hacerse común entre muchos físicoculturistas, sobre todo en el Reino Unido y los EEUU, donde están apareciendo los casos de daños por la sustancia, según declaró al Sunday Times Jim Mc Veigh, del Centro para la Salud de Liverpool.
 
El riesgo que se corre es la muerte súbita y la atrofia muscular.
 
Ni bien es inoculado en el músculo, el Synthol crea "innaturalmente" una cicatrización que da una hinchazón increíble al músculo.
 
Compuesto en gran parte de ácidos grasos mezclados con alcohol benzoico, el Synthol se sintetiza sólo en un 30% en el organismo, mientras que el resto queda por periodos larguísimos en el cuerpo, que incluso pueden llegar hasta los cinco años.
 
Los efectos colaterales son varios y bastante feos: parálisis de las fibras musculares y dañar el corazón, si el líquido entrara por error en el torrente sanguíneo.
 
Otro de los riesgos que representa es que es fácil conseguirlo por internet, donde 100 miligramos cuestan entre 200 a 300 dólares, y no está prohibido a pesar de sus riesgos.