Lujo y nostalgia en un rally único en el mundo

Con la participación de 110 autos clásicos, se disputó en Mendoza la quinta edición de la competencia de regularidad a través de los paisajes imponentes de las llamadas "rutas del vino"

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Este fin de semana se llevó a cabo el Rally de coches históricos en las rutas de la capital cuyana, organizado por el Club de Autos Clásicos y Sport de Mendoza, donde la mejor tradición del automovilismo deportivo, en su versión Gran Turismo, se mostró con todo esplendor a través de los viñedos y los paisajes imponentes de la cordillera de los Andes.

En la competencia, donde se midieron la regularidad y resistencia de pilotos y máquinas, el gran ganador de la clasificación general fue Juan Tonconogy, acompañado por Guillermo Berisso, a bordo de un Austin Haley 100 modelo 1956, también triunfadores de la categoría "E", para vehículos construidos entre 1946 y 1960.

Los escoltaron Alejandro Tait y Fabián Stekelorum, con un Porsche 911 Targa de 1970 (ganadores de la categoría "F", 1961 a 1970), y en tercer lugar, Fernando Nocetti y Leonardo Laconi, con un Alfa Romeo Giullietta Spider de 1961, quienes se impusieron en la clase "G", para autos fabricados entre 1971 y 1982.

También fue premiado como el mejor auto el Osca 372 FS, un deportivo de 1957 diseñado por los hermanos Maserati y conducido por Manuel Eliçabe y Bernabé Ros Artayeta.

Para el periodista especializado Carlos Niera, el galardón fue más que justo por la conservación original casi perfecta de la máquina. "No hay otro en ese estado", dijo a Infobae.com, mientras destacó a otros modelos que dejaron su huella en distintas épocas, como "el número 1, una Bacquet Packard sobrerestaurada, que puede calificarse como un tuneado histórico".

Este Packard plateado de 1925, con Ricardo Zeziola al volante, fue el ganador de la categoría "C" Vintage, para autos construidos hasta 1930.

El experto mencionó además el Plymouth de Luxe Coupé de 1947, manejado por Pablo Ivars, "una coupé infrecuente", según su opinión, y el impactante Buick Sedán Touring, de 1935, comandado por Héctor Sgarlatta, que se impuso en la clase "D" (post Vintage), entre 1930 y 1945.

Neira también incluye en la nómica a las réplicas históricas de Peugeot 404, que representaron con hidalguía la tradición de la marca del león en este tipo de competencias.

En esta edición, el recordado José Migliore fue uno de los pilotos profesionales que condujo a los 404, el mismo que los llevara a cuantiosos éxitos deportivos en los años 60. Pepe indica a Infobae.com que la prueba es "un acontecimiento social espectacular, agradable y divertido" y recomienda a los asistentes que no dejen de observar al "Pingüino famoso de Peugeot, réplica exacta del que compitió en 1968".

El "Pingüino", apodado así por sus colores blanco y negro, lució el número 78 y fue conducido por los hermanos Raúl y Luis Fernández Aguirre, hijos de quien fuera el capitán del equipo Peugeot hace cuatro décadas.

Raúl Fernández Aguirre recuerda con emoción que cuando él era apenas un niño y acompañaba a su padre en las competencias, Pepe Migliore le dedicó el triunfo de la primera etapa del Gran Premio de 1965. Ahora, el rally de clásicos les dio la oportunidad de conducir a la par en el mismo equipo, a bodrdo de autos cien por ciento nacionales.

Más allá de los resultados deportivos, la competencia lució en todo su esplendor gracias a los preciosos bólidos de todas las épocas que, en el mejor clima de camaradería, recorrieron las varias etapas, con períodos de descanso en cinco bodegas emblemáticas de la región: Terrazas de los Andes (Luján de Cuyo), Navarro Correas (Godoy Cruz), Andeluna Cellars (Tupungato), Monteviejo (San Carlos), y Landelia (Luján de Cuyo).

El marco de los establecimientos, con producciones de uva y caldos de excelencia, estuvo a la altura de la exigente hoja de ruta, que cubrió 580 kilómetros en dos jornadas, sobre asfalto y ripio, en la que se incluyeron trayectos por caminos de montaña hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Al glamour de las bodegas de alta gama y la belleza del paisaje cuyano se le sumó la presencia de varias mujeres al volante, como la dupla Karina Rabolini y Teresita Garbesi, quienes compitieron con un Lancia Beta. Asimismo, no faltaron participantes cuyos apellidos son muy reconocidos en el ámbito empresario: Pulenta, Bianchi, Roemmers, Briones o Costantini, entre otros.

El Rally de las Bodegas integra junto con el Rally de la Montaña (Córdoba) y las Mil Millas Sport (Bariloche), la codiciada Triple Corona, el premio más competitivo que se desarrolla en la Argentina para automóviles clásicos.