Los impresionantes trucos del mentalista argentino

Su nombre es Juan Ordeix, tiene 24 años y logró cautivar al jurado del Campeonato Mundial de Magia. Hasta el mismo David Copperfield le ofreció dinero a cambio de su secreto. Cómo prepara los increíbles trucos

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(AP)

"Puedo adivinar lo que están pensando en este momento", dice el mago mientras mueve sus delgados dedos como queriendo atrapar la respuesta en el aire.



Un escalofrío recorre la platea. Nadie sabe cómo lo hace, pero siempre acierta. "No soy brujo, ni tarotista, ni curo a la gente. Hago un entretenimiento, hago ilusiones", explica el argentino Juan Ordeix casi inmediatamente después de presentarse.



Su capacidad de adivinación es tal que cuesta creer que no posea un poder sobrenatural. Incluso el jurado que lo distinguió como Campeón Mundial de Magia en la categoría Mentalismo quedó subyugado.



"Esto es magia pura", le dijeron al otorgarle la mayor distinción a la que pueden aspirar los ilusionistas de todo el mundo.



En la misma sala donde se entregan los Premios Nobel en Estocolmo, Suecia, Ordeix compitió con 3.000 participantes por el premio que se entrega cada tres años y donde, además de alzarse con el trofeo de cristal, los magos tienen la oportunidad de lucirse ante productores de grandes hoteles de Las Vegas o del Crazy Horse de París, que van en busca de nuevos talentos.



En una entrevista con

The Associated Press

, Ordeix, de 24 años, explicó, sin dar los detalles jugosos, cómo prepara cada uno de sus trucos.



"Yo voy primero a lo que quiero lograr, no importa cómo o si tengo los medios. Primero pienso en el efecto que quiero lograr. Voy del final al principio. Y en general a todo le encuentro una solución", contó.



En su equipo trabajan un mago, que dirige las ideas; un ingeniero, que diseña el soporte de los trucos, y un director de teatro, que se encarga de la puesta en escena.



El truco con el que conquistó al jurado del Campeonato Mundial de Magia le llevó dos años y medio de preparación. El resultado: inquietante. Hasta el mismísimo David Copperfield le ofreció unos cuantos billetes a cambio del secreto. "Estamos negociando", dijo Ordeix.



Antes de comenzar la rutina, Ordeix entregó al jurado, integrado por siete miembros, un sobre sellado. "¿Cuánto dinero gastaría en una cena?", le preguntó a uno de los jurados. "65 dólares", fue la respuesta.



"Lo más probable entonces es que pague con un billete de 50 dólares, otro de 10 y otro de 5. ¿Cuál elige?", interrogó a otro.



El juez eligió el billete de 50 dólares. Finalmente, Ordeix le pidió a un tercero que dijera al azar los tres últimos números de serie del billete y que escogiera un naipe de la baraja de póquer y una fecha cualquiera.



Cuando el jurado abrió el sobre había 65 dólares, un billete de 50 dólares cuyos tres últimos números de serie coincidían con los escogidos y una carta y una fecha impresas en un papel, las mismas que habían elegido los jueces.



¿Cómo lo hizo? "Para adivinar lo que la gente está pensando no utilizo objetos, detrás hay estudios de lenguaje corporal, de inducción, de mensaje subliminal... El mentalismo, si bien es una disciplina basada en la magia, también implica estudios de psicología, hipnosis", explicó.



Ordeix se inició en la magia a los 15 años luego de quedar fascinado con el espectáculo de un mago que su padre había contratado para su cumpleaños.


Entonces comenzó a estudiar magia clásica, la de varita y galera, al tiempo que cursaba en la facultad la carrera de administración de empresas.



"Hay una relación, aunque sea difícil encontrar la asociación, entre la magia y la administración.



En la facultad siempre me enseñaron que si uno quería ser exitoso tenía que diferenciarse. Yo lo apliqué, pensé: 'Si hay gente haciendo magia clásica, voy a hacer algo novedoso"', relató.



Y así fue como optó por el mentalismo, una disciplina con muy pocos especialistas dentro del mundo de la magia en Argentina. "Yo no tengo ni varita, ni galera, ni paloma, ni pañuelo.



Es más, cartas uso muy de vez en cuando", bromeó. "Trato de hacer un show original, que quien haya visto magia vea en mí algo distinto. Mi única herramienta es la mente", dijo.



Desde que ganó el certamen mundial el teléfono de Ordeix no deja de sonar. Compañías que organizan sus fiestas de fin de año, programas de televisión y productores teatrales de Europa y Estados Unidos lo llaman para contratar su espectáculo.



"Ahora me dedico a magia y mi hobby es la administración", resumió, mientras atendía el teléfono celular por enésima vez.