El argentino que reconstruyó el Superdome tras Katrina

Luego de dos años de ser destruído por el devastador huracán, el famoso estadio de la ciudad de Nueva Orleans reabrió sus puertas. El arquitecto sanjuanino, Wilfredo Harrington reveló en Radio 10 los detalles del trabajo que demandó u$s185 M

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El arquitecto argentino Wilfredo Harrington fue el responsable de reconstruir el famoso e imponente estadio Superdome, de Nueva Orleáns destruido durante el paso del huracán Katrina en 2005.

Harrington explicó en Radio 10 que terminó el trabajo horas antes de la inauguración del estadio. ?Ha sido una carrera tremenda?, explicó.

El argentino que preside la Casa Argentina en Nueva Orleáns aseguró que lo más complicado ?fue el techo que tiene una superficie de alrededor de 5 hectáreas. Hubo que cambiar toda la parte metálica, poner partes nuevas?.

En total, los trabajos sobre el imponente estadio de fútbol americano demandaron un presupuesto de 185 millones de dólares.

Refiriéndose a la reconstrucción de la ciudad de Nueva Orleáns, tras el devastador huracán, el arquitecto reveló que dirige las obras de ?unas 100 casas para la gente en un periodo de 4 meses. Vienen voluntarios de todo el país. Es un trabajo arduo porque hay que hacer casas y terminarlas en semanas?.

En tal sentido, Harrington comentó que deben trabajar con celeridad porque nuevamente la zona se encuentra en temporada de huracanes y ?quienes habitan momentáneamente en casas móviles corren importantes riesgos cuando hay fuertes vientos?.

?La gente todavía esta nerviosa. Por suerte no han llegado huracanes?, sostuvo

Por otra parte, explicó que uno de los mayores problemas para reconstruir la ciudad es que ?no solo es necesario levantar casas sino también generar nuevas fuentes de trabajo?.

Finalmente, se mostró optimista y aseguró que ?Nueva Orleáns lo va a superar. Es la ciudad más latina que hay acá y eso es lo que hace que la gente vuelva?. 
 
El regreso del Superdome

(EFE).- El drama de los miles de personas que sufrieron los efectos devastadores del huracán "Katrina" y que todavía no han podido volver a las calles de Nueva Orleans quedó temporalmente a un lado mientras se vivía la apertura del reconstruido estadio del Superdome.

Por primera vez en casi dos años, el que fuese un emblema arquitectónico de la ciudad de Nueva Orleans, pero también el símbolo de la marginación, frustración e inoperancia de las autoridades en los primeros días que siguieron al devastador huracán, volvió a acoger un partido de fútbol americano.

El mismo recinto, completamente reconstruido, que fue utilizado para alojar a más de 30.000 personas que se quedaron sin viviendas, abrió sus puertas para que llegasen 68.000 espectadores, pero esta vez para disfrutar del espectáculo artístico y deportivo.

Entre el gran número de constelación de estrellas que la noche del lunes participaron en las ceremonias de reapertura del Superdome, destacaron la banda de rock irlandesa U2 y Green Day, que ofrecieron su actuación dentro del estadio, mientras que Goo Goo Dolls ofrecerá un recital en las afueras.

Mientras las bandas de rock tocaban su música, los aficionados a la competición de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) disfrutaban también de carne asada y servían cerveza en el estacionamiento del estadio, como preámbulo de una jornada festiva y de olvido hacia toda la tragedia que les tocó vivir.

Miles de habitantes de Nueva Orleans no quieren saber nada por unas horas de todos los problemas creados por el paso del huracán "Katrina" hace un año, y sólo quieren recordar la noche del 25 de septiembre como la vuelta del equipo local de los Santos al Superdome.

Una cita que no ha sido gratuita sino que ha costado un presupuesto de 185 millones de dólares, mientras que a los alrededores donde se encuentra el Superdome, la imagen de destrucción con edificios y negocios vacíos y las casas derruidas todavía más lejos, son un recuerdo de una tragedia que no deja a muchas personas celebrar la vuelta a casa de los Santos.

Tampoco miles de ciudadanos locales y millones a través del país y del mundo pueden olvidar con el nuevo acabado del Superdome el testimonio de la miseria y sufrimiento traídos por el huracán "Katrina". Decenas de miles de víctimas del huracán que azotó parte del Golfo de México padecieron en su interior un insoportable calor e insuficiencias sanitarias luego de que el huracán dejara las calles inundadas por malolientes aguas negras y contaminadas.

Otros, sin embargo, consideran que este tipo de acciones es lo que necesita la ciudad para irse recuperando paulatinamente y que los residentes de Nueva Orleans que tuvieron que abandonar sus hogares vuelvan de nuevo con la creación de nuevos puestos de trabajo y más asistencia de turistas.

De ahí también que llegase el espectáculo deportivo protagonizado por el equipo local de los Santos y los Halcones de Atlanta, en un duelo que ha generado expectaciones casi al nivel de un Super Bowl.

Tanto los Santos como los Halcones se encuentran con marca invicta 2-0 en este comienzo de la temporada de la NFL, y el partido no parecía de temporada regular, sino el partido del campeonato.

Los Santos no habían jugado un encuentro de la temporada regular en su propio estadio desde el 2004 y la última vez que se presentaron en este fue en un encuentro de pretemporada unos cuantos días antes de que tocase tierra el huracán "Katrina".

Desde entonces, los Santos se han convertido en una especie de espectáculo trashumante, jugando siempre como visitantes, en medio de especulaciones de que su dueño, Tom Benson, podría no traerlos de regreso a Nueva Orleans.

Todas estas especulaciones se acabaron cuando dio comienzo el partido y los residentes de la ciudad, incluidos los afectados por el efecto devastador de Katrina, a los que les toca vivir en casas móviles donadas por el gobierno federal, salieron a las calles para celebrar y disfrutar con más espacio el espectáculo deportivo a través de la televisión.