Bajo el título de ?Tratado sobre minas, claves para entender a un género, si no imposible, por lo menos difícil? acaba de publicarse un libro que pretende entender a las mujeres, según el calzado que usan.
Escrito por Mario Kostzer y publicado por Editorial Vergara, el libro describe cien tipos diferentes de ejemplares femeninos del género humano.
?Sí, amigo lector. No se confunda. Considero a la mujer parte del género humano. Y si se quiere escandalizar aun más las considero absolutamente imprescindibles?, dice el autor en el prólogo del libro, en el que, además, asegura que ?en estos cien tipos de mujer por supuesto que no habitan todas, pero están, creo, casi todas?.
Asimismo, Kostzer destacó que ?será muy difícil para las lectoras no identificar actitudes propias o ajenas que harán, tarde o temprano, se reconcilie conmigo (el autor) y efectúe nuevos aportes a esta modesta enumeración?.
Algunos de los ?tipos?
* La histérica: sus descabelladas propuestas se pueden dar vuelta inmediatamente. Impredecibles. Inconstantes. Simpáticas y antipáticas a la vez. Liberadas y conservadoras al mismo tiempo. Modernas y antiguas. Exhibicionistas y terriblemente recatadas. El placer de la histérica está en ir y volver al mismo tiempo.
Experimenta un morboso placer en calentarte y no concretar. Unos pechos perfectos peleando por escaparse de un audaz escote se deberán ocultar con un odioso pañuelo. Sus ostentosas declamaciones de ser campeona del amor libre contrastarán con una autodefinición de mujer decente "O vos quién te has creído que soy".
Recomendación: Si no tenés una buena brújula huí o te volverá loco.
* La new age: devota de cuestiones sofisticadas que le imprimen un estilo a su vida, la mina new age practica yoga, consume cuanta publicación esotérica cae en sus manos, se anota en todo curso de terapias alternativas que se dicta, medita, se relaja y te exaspera.
Su alimentación es light. No va al médico. Su curación viene por otro lado. Te hace sentir un ser contaminado. Escucha música celta cuyos agudos perforan no sólo los tímpanos. Pone asquerosos inciensos en su casa y se perfuma con fragancias vomitivas. Maneja tal vez algunas sofisticaciones de la sexualidad oriental, por lo que la experiencia con ella -si es que usted está dispuesto a pasar por la ceremonia previa- podría resultar tal vez interesante.
* La consumista: si usted tiene una de éstas en casa, cuando tenga que salir elija para salvaguardar su patrimonio lugares descampados, desérticos y "véndaselos" por lo extravagante.
Coméntele que algún multimillonario veranea allí. La consumista comprará de todo y en todas partes. No le importará jamás cómo pagarlo, quién lo pagará, ni los esfuerzos que habrá que hacer para pagarlo. El asunto es ?tener? y obviamente luego ?mostrar? que tiene. Incluso usted es otro objeto de consumo más. Tenga cuidado. Cuando su bolsillo se agote, lo descartará sin contemplaciones como a un viejo y destartalado electrodoméstico.
* La arpía: conoce todos los mecanismos para destruir la armonía del prójimo. Maneja insinuaciones y comentarios ácidos con singular maestría. Es un escorpión esperando nuestro momento de debilidad para dar el zarpazo. Está en su retorcida naturaleza. Desempeñará con asombrosa maestría el rol de suegra para el que parece haber nacido.
Enemigos de la arpía serán todos: hombres y mujeres, aunque ha desarrollado una sensibilidad especial para destruir a sus congéneres con quienes goza especialmente.
Lo mejor es no existir para una de éstas.
* La insastifecha: no hay...nada que le venga bien.
Si el día que usted le dio una extraordinaria noche de pasión sacando de su ser virtudes que jamás soñó tener y exhibió una virilidad fuera de serie, ella le reclama que las flores no eran las indicadas, no se sorprenda: está ante un ejemplar de éstos.
Sepa que siempre le faltará algo. No corra detrás de sus pretensiones. Es absolutamente inútil. Si la lleva un mes de vacaciones le protestará porque no fueron dos. Todo tiene su costado relativo y usted está en el que le ofrece la peor parte.
Conózcalo a tiempo para no angustiarse.
* La invasora: lo que comenzó como una inocente invitación a juntar tu vida a la de ella terminó siendo un acto de capitulación humillante. Un día colocó un cepillo de dientes en tu baño e inmediatamente consideró ese acto como cabeza de playa de un desembarco que terminó ubicando sus peluches al lado de la bandera de tu club favorito y un arsenal de cremas de belleza al lado de las bebidas alcohólicas con las que homenajeabas a tus amigos.
* La sabelotodo: la sabelotodo no escucha. Es autosuficiente y, aunque esté convencida de que lo que hace es una estupidez, ella arremete. Suele armar pareja con un idiota que la admira justamente por eso. Su grito de guerra es: "¡Te lo dije!".
No discuta nunca con ella. Es inútil. Sus preguntas son agresivas. Las hace sobre ese tema del que justo uno no quiere ni hablar pero que a ella le fascina remover. La sabelotodo es una eterna competidora. Si a usted le gusta perder, ella será su media naranja.
* La simpática: te la presentan alabando sus innumerables virtudes y destacando ?siempre? su condición de simpática. En realidad, es el saldo de liquidación que nadie levanta de la mesa y que un caritativo amigo decide promocionar para desgracia tuya. Es el riesgo de las citas a ciegas. Tomar las precauciones del caso siempre ayuda a prevenir estas frustraciones.
* La caliente: vive en permanente estado de ebullición. Usted deberá conocer una variada gama de estrategias para satisfacer a este volcán en celo. Puede resultar a veces interesante, y si usted sale seguido de viaje solo puede llegar a ser perturbador pensar qué está haciendo en su ausencia o tal vez motivador imaginar el regreso.
* La madre: desde niña la educaron con muñecas, carritos, cunitas y todo tipo de enseres que definieron su personalidad y su irreversible destino.
No existe otra tarea en su vida que la de madres. Cuando la anatomía no se lo permita tendrá algunas mascotas pero mientras tanto las veinticuatro horas del día estará dispuesta detrás de sus cachorros, no importa la edad que tengan, su instinto materno está siempre alerta.
Durante su etapa activa intervendrá en cada momento del desarrollo de sus hijos y llegará por momentos a asfixiarlos. El día que los chicos ?parten?, el vacío es tan grande como su vida misma y allí decide "criar" tal vez un marido.
Aunque exista la frase "madre hay una sola", madres hay de diferentes tipos y formas:
* La idische mame: es un abrigo que te cobija y te protege. El problema es cuando hace calor: no sabés dónde ponerlo.
* La moderna: les da tanta bola a los hijos como a un electrodoméstico.
* La castradora: los pichones no deben volar nunca.
* La sexy: objeto del deseo de compañeros (de los hijos, obvio). Mejor no
mostrarla.
* La profesional: si la maestra de su hijo quiere hablar con ella deberá pedirle una cita.
Los hijos fueron un accidente.
* La violenta: un buen chirlo a tiempo, vale más que mil palabras.
* La dedicada: su vida es por y para sus pichones; aunque sean ya grandecitos, vive detrás de ellos.
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