Abastecen electricidad por paneles solares a 51 escuelas de Neuquén

El sistema requirió una inversión de más de 700 mil dólares, aportada en un 100 por ciento con capitales estatales. Los paneles brindaran energía durante las 24 horas

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Unas 51 escuelas rurales de Neuquén, 12 de las cuales son albergues, cuentan con energía eléctrica a partir de la implementación de un sistema de paneles solares que requirió una inversión de más de 700.000 dólares.

La iniciativa que contó con el apoyo técnico del Ente Provincial de Energía de Neuquén (EPEN), se ejecutó en el marco del Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer) que lleva adelante la Secretaría de Energía de la Nación, y de la cual participa Neuquén a través del Ministerio de Empresas Públicas.

El Estado nacional, a través del Permer, aportó el 80 por ciento del costo del proyecto, y el Ministerio de Educación de la Nación, en acuerdo con la cartera educativa provincial, desembolsó el 20 por ciento restante.

La instalación de los paneles solares, que tienen una vida útil de entre 15 y 20 años, estuvo a cargo de la empresa Total Energie y demandó una inversión de 738.000 dólares. Se trata de un sistema fotovoltaico que abastece de energía eléctrica para iluminación de la escuela en sí y la vivienda del docente, radiotransmisor y artefactos tales como el televisor, video, equipo de audio y computadoras.

Además del montaje y la puesta en marcha de los sistemas de generación, se realizó también la instalación eléctrica en los edificios escolares.

Cada sistema se compone de los módulos fotovoltaicos, que son los elementos de generación que transforman la luz solar en energía eléctrica; un banco de energía para almacenamiento (para realizar la alimentación nocturna y durante los días nublados) y un regulador de carga de las baterías.

Con todo esto, los técnicos garantizan la provisión eléctrica durante las 24 horas. Dichos establecimientos dependían hasta ahora de la disponibilidad de nafta para generar electricidad para iluminar los ambientes, y fundamentalmente para subir agua a los tanques de los edificios.

Esas escuelas están dentro de las identificadas como "escuelas de verano, pues cumplen con el ciclo lectivo entre los meses de setiembre y mayo, por encontrarse en una zona donde en invierno se registran bajísimas temperaturas que bloquean algunos caminos e impiden acceder a determinadas regiones".

Muchos de esos establecimientos ni siquiera contaban con esa ventaja y en muchos casos se manejaban con velas, y subían el agua en forma manual.

Las computadoras y televisores existentes en las escuelas, en la mayoría de los casos obtenidos por donaciones, no podían ser disfrutados por los alumnos ya que la escasa energía, y en muchos casos inexistente, impedía su encendido.