No cesan las lluvias en Salta y se derrumbaron cerros en Cafayate

Si bien los derrumbes de tierra y lodo no produjeron desgracias personales ni daños materiales hay alerta ya que de continuar las tormentas podría complicarse el panorama. Diez camiones enviados ayer por el gobierno nacional no pudieron llegar a destino. Las autoridades decidieron suspender las clases

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 TELAM 162
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Las intensas lluvias que se registraron ayer en la provincia de Salta causaron derrumbes de cerros, que bordean la ruta número 40, que comunica con la
localidad de Cafayate, en pleno valle Calchaquí.

Fuentes de la Dirección de Protección Civil informaron a Télam que pese a "los derrumbes de laderas ubicadas a un costado de la ruta 40" no se interrumpió el tránsito por esa vía de comunicación, aunque se recomendó circular con "extrema precaución".

Asimismo, el organismo señaló que si bien "los derrumbes de tierra y lodo no produjeron desgracias personales ni daños materiales" existe "el alerta ya que de continuar las tormentas podría complicarse el panorama". 

Ayer por la mañana, el cielo en la ciudad de Cafayate permanecía nublado y el pronóstico anticipaba probabilidades de chaparrones.
 
Los diez camiones enviados por el gobierno nacional con ayuda para los pobladores afectados del norte salteño no pudieron llegar ayer a destino por los deslaves en el río Tartagal, tras las lluvias de las últimas horas que deshicieron el badén construido en la ruta 34 sobre el río Seco.

El derrumbe de la ribera del río Tartagal hace unos diez días agravó la situación de los 70.000 habitantes de esta importante ciudad del departamento San Martín salteño, sobre la que pesan otras dos amenazas por una lluvia que cae sin parar.

Una es la quebrada de Galarza, que a simple vista "se va comiendo la ruta 34" y se ensancha día a día, y la otra los deslaves o derrumbes en algunas partes de la ruta 34, como el que hoy frenó el avance de los camiones en cercanías de Pichanal tras pasar el río Bermejo en el paraje "La Quena".

Superar esa valla infranqueable implicó el movimiento de camiones grúas de Vialidad y la ayuda del escuadrón de Embarcación para el traslado de funcionarios y periodistas.

Los camiones, tres de ellos con 20 toneladas de alimentos, agua potable, frazadas, colchones y calzado, llegaron ayer a la capital salteña en un avión Hércules de la Fuerza Aérea fletado especialmente para atender a los afectados por el deslave del río Tartagal en un tramo de unas 12 cuadras, prácticamente en el centro de la ciudad.

El curso de agua, uno de los tantos afluentes de los ríos Bermejo y Tarija de Bolivia, es llamado por los pobladores "río de lluvia", porque depende de las precipitaciones, pero nadie sabe por cuánto tiempo más seguirá lloviendo en la zona.

La situación no complica sólo a los habitantes de San Martín sino también a los del departamento Rivadavia, en el noreste salteño.

En Tartagal, la gente mira fijamente al río que da nombre al pueblo, como esperando otro derrumbe, mientras una guardia especial de la policía provincial y funcionarios de Defensa Civil impiden que la curiosidad precipite otra desgracia.

Literalmente, la tierra se hundió bajo las casas de los pobladores ribereños y después el río, cada vez más grande, se ensañó con las paredes que lo encajonan, que también se van derrumbando.

El secretario de Planeamiento y Producción local, Roberto Vargas, explicó que la poca sustentación del terreno se debe a que está constituido por "un limo arcilloso, muy frágil".

En el lugar del desastre, Vargas dijo a Télam que la presencia del domingo en la zona de funcionarios nacionales y provinciales sirvió para que, "en lo inmediato, es decir mañana", envíen un ingeniero que "será responsable de construir espigones de hormigón que disipen la energía del río Tartagal".

El secretario de Comunicación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Fernando Gray, compartió penurias con un grupo de periodistas nacionales para vadear el río Seco y llegar a Tartagal, y señaló que el gobierno federal "envía ayuda a la zona desde diciembre, cuando que se cayó el puente sobre el río Seco".

Como los lugareños, Gray usó el cochemotor que a unos dos kilómetros de la ruta 34 y sobre las vías del ferrocarril va y viene todo el día para cruzar personas y mercaderías en una suerte de transporte hormiga en medio del barro: chicos, viejos, productos, bolsos, cámaras en un mismo tren para llegar a destino.

Según los números oficiales, hay 65 familias ubicadas en tres centros de evacuados: el de Cáritas, el del Partido Renovador (que ganó la intendencia local) y el Hogar de Ancianos en Villa Saavedra.

Fuentes locales detallaron que 30 familias ya fueron ubicadas en casas que el gobierno provincial les alquiló, mientras que en el caso de los indígenas son siete las comunidades que recibirán ayuda de alimentos, colchones y ropa.

Pero esto ocurrirá sólo cuando los diez camiones que están del otro lado del río Seco puedan vadearlo y llegar a destino con un paliativo para el ingrato momento que se vive en esta parte de la geografía argentina, a unos dos mil kilómetros de Buenos Aires y a unos 400 de Salta "la linda", capital de la provincia.