Confiesan que un quinto avión iba a atentar contra la Casa Blanca

Lo declaró el miembro de Al Qaeda Zacarías Moussaoui, que está en pleno proceso en EEUU por su participación en el más sangriento atentado en ese país. Por su parte, el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, criticó el desempeño de su país en la lucha contra la red terrorista

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 AP 162
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(AP/EFE)

- El conspirador de Al-Qaeda, Zacarias Moussaoui, declaró el lunes que junto con un compañero iba a secuestrar un quinto avión el 11 de septiembre del 2001 y estrellarlo contra la Casa Blanca.


 

Su acompañante iba a ser Richard Reid, un musulmán británico que trató de detonar una bomba en su zapato durante un vuelo transnacional ese mismo año. Las declaraciones de Moussaoui dejaron pasmadas a las personas que estaban en la sala de audiencias.


 

Su relato contrastó con otros anteriores, en los que había expresado que los terroristas planeaban atacar más adelante la Casa Blanca, si los Estados Unidos se negaba a liberar a un jeque radical de Egipto detenido tras haber sido condenado por otros hechos terroristas.


 

El 22 de diciembre del 2001 Reid fue controlado por un grupo de pasajeros cuando intentaba detonar una bomba colocada en su zapato, a bordo del vuelo 63 de American Airlines que se dirigía desde París a Miami.


 

Había 197 personas a bordo de la aeronave, que fue desviada a Boston, donde aterrizó a salvo.


 

Moussaoui declaró que mintió a los investigadores cuando lo arrestaron en agosto del 2001 porque quería que se efectuaran los ataques terroristas del 11 de septiembre.


 

"Sí, pueden decir eso", respondió Moussaoui cuando los fiscales le preguntaron si les había mentido.


 

La declaración era clave para sostener las aseveraciones del gobierno de que los ataques podrían haberse evitado si Moussaoui, que es ciudadano francés de origen argelino, hubiera cooperado más tras ser arrestado.


 

Moussaoui, de 38 años, expresó al tribunal que sabía que los ataques iban a suceder en algún momento después de agosto del 2001 y dijo que compró una radio para enterarse.


 

Al subirse al estrado en una audiencia de este juicio que determinará si es condenado a muerte, Moussaoui expresó que sabía que el World Trade Center (Centro Mundial del Comercio, en castellano) iba a ser atacado, pero declaró que no participaba en la conjura ni conocía los detalles.


 

Diecinueve hombres participaron en los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington, los peores atentados terroristas perpetrados en territorio estadounidense.


 

"Sabía que las Torres Gemelas serían alcanzadas", expresó Moussaoui. "No conocía los detalles de esto".


 

Cuando su abogado le preguntó por qué selló en abril su acuerdo de culpabilidad como el "atacante número 20", respondió: "Porque todos solían llamarme atacante 20 y eso era un poco divertido".


 

Moussaoui se veía calmo al declarar, aunque sus abogados intentaron evitar hasta último momento que se subiera al estrado.


 

El abogado defensor Gerald Zerkin dijo que su cliente no podía ser un testigo competente porque tiene desprecio por el tribunal, sólo reconoce la ley islámica y en consecuencia "las afirmaciones que haga no tendrán sentido".


 

En un principio Moussaoui negó los planes para que fuera el piloto de un quinto avión secuestrado, pero luego habló sobre la conjura que preveía que él atacara la Casa Blanca.


 

Dijo que Reid era la única persona incluida con seguridad en esa misión, aunque también se analizaba la participación de otras.


 

Los 19 terroristas secuestraron y estrellaron cuatro aviones comerciales, matando a casi 3.000 personas en el Centro de Comercio Mundial, el Pentágono, y en las aeronaves.


 

Sobre su acuerdo de culpabilidad, respondió: "Tomé el bolígrafo. Lo firmé".


 

Los fiscales sostienen que Moussaoui desbarató un primer intento de localizar a los atacantes del 11 de septiembre y de evitar la conjura cuando fue arrestado en agosto del 2001 por haber transgredido las normativas de inmigración.


 

Indican también que mintió al FBI sobre su integración a la red al-Qaeda y los planes de secuestrar un avión.


 

Para lograr que sea condenado a muerte, los fiscales deben probar que las acciones de Moussaoui -específicamente sus mentiras- fueron responsables directas de al menos una muerte en los ataques de septiembre del 2001. Si no lo consiguen, Moussaoui será condenado a prisión perpetua.


 

Moussaoui fue detenido en Minesota el 16 de agosto de 2001 y tras los atentados del 11-S, que causaron la muerte de unas 3.000 personas, declaró que tenía algunos datos sobre el plan general, pero desconocía que día iban a tener lugar las acciones terroristas.



En 2005, Moussaoui había asegurado que el atentado contra la Casa Blanca iba a realizarse después del 11-S dependiendo de si EEUU liberaba a un jeque egipcio radical.



Además reveló, desde la tribuna destinada a los testigos, tal como él había pedido, que en 1999 declinó participar en los atentados cuando se le invitó a que lo hiciera.



Sin embargo, explicó que en 2000 aceptó participar después de tener un sueño, en el que habló con el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.



El juicio, en fase de sentencia, se inició hace dos semanas, aunque sufrió varias interrupciones por irregularidades procesales.



Moussaoui se declaró culpable el año pasado de ser miembro de la red Al Qaeda, acusada de organizar los atentados, y dijo que se matriculó en una escuela de aviación para participar en futuras operaciones.


 

La autocrítica de Rumsfeld

Estados Unidos merece una mala calificación por cómo ha librado la "batalla ideológica" contra grupos terroristas como Al Qaeda, admitió hoy el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.



Rumsfeld habló tras una visita al lugar de Shanksville, en Pensilvania, donde se estrelló uno de los aviones utilizados en los atentados del 11 de septiembre de 2001.



En unas declaraciones en la Academia del Ejército en Carlisle (Pensilvania), el secretario de Defensa declaró: "Si yo fuera el encargado de calificar, diría que probablemente nos merecemos un 4 o un 4 y medio como país en cómo lo estamos haciendo en la batalla de ideas que se desarrolla en el mundo hoy día".



"No voy a decir que es fácil, pero no conseguimos encontrar la fórmula, como país" para contrarrestar el mensaje que transmiten los terroristas, explicó Rumsfeld.