Dos precauciones sencillas para demorar un ataque al corazón

Cuando el infarto es inminente, hay dos cuidados básicos que permitirán después ampliar la capacidad de recuperación del paciente. Además, todas las prevenciones para evitar el acceso

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Tanto hombres como mujeres están expuestos a las exigencias de la vida moderna. Como es sabido, el estrés, la fatiga, los hábitos nocivos como fumar, beber en exceso y la ingesta de grasas en cantidades son la pista de despegue de un posible infarto de miocardio.

Todos estos factores inciden en la aparición del evento en adultos y jóvenes.
Para tratarlos a tiempo hay consejos simples que hacen la diferencia en el pronóstico: algo tan sencillo como masticar una aspirina y concurrir a una guardia médica en forma urgente (en lo posible dentro de las primeras 6 horas) desde la aparición del dolor en el pecho, amplían las posibilidades de recuperación en un infarto de miocardio en forma significativa (hasta un 70%.)

El primer punto clave para minimizar los efectos del ataque es tomar conciencia de la gravedad de la situación y concurrir con urgencia a la consulta médica.

Es habitual que los pacientes, cuando sienten dolor en el pecho, el síntoma característico del infarto, lo dejen pasar o crean que es algo menor.

?En realidad, la atención a tiempo es el elemento clave que reduce las complicaciones fatales y no fatales, con el solo hecho de la internación precoz.
Dicha internación disminuye las complicaciones hasta en un 30%?, asegura Juan Medrano, Jefe de Cardiología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.

Existe un mito arraigado en la creencia popular y es que el infarto provoca muerte inmediata. ?Afortunadamente esto no siempre sucede: su pronóstico depende con la premura con que actuemos y contamos para ello con las llamadas horas de oro?, agrega Medrano.

El paciente debe internarse lo antes posible porque el tratamiento indicado es muy efectivo en las primeras 2 horas de dolor y hasta las 6 horas del primer síntoma, luego de ese lapso existen aún posibilidades de recuperación del músculo, pero disminuyen a medida que el tiempo aumenta.

Se debe actuar rápidamente en estos casos considerando una hemodinamia de urgencia con la finalidad de tener el diagnóstico exacto de las lesiones coronarias y realizar una angioplastía a fin de tratar las obstrucciones de las arterias y restaurar el flujo del vaso, ya que mientras más músculo se salve mayor será la calidad de vida a posterior.

El segundo y simple cuidado es masticar una aspirina. Una señal clave previa al ataque es el dolor en el pecho, a veces persistente y otras intermitente, que produce inquietud y preocupación y se prolonga en el tiempo.

?Puede manifestarse ?aunque no necesariamente- como dolor que se extiende a un brazo o a ambos, en ocasiones produce ganas de eructar y se puede asociar a palpitaciones o pérdida de conocimiento?, explica Medrano.

Masticar una aspirina frente a la aparición de dolor es la primera recomendación que realizan los especialistas, ya que reduce en un 23 sobre 1000 la posibilidad de muerte por infarto. Su acción anticoagulante genera que la sangre circule de forma adecuada.

Recomendaciones

Tanto para prevenir como para mitigar los efectos de un infarto, hay ciertas consideraciones médicas para cuidar el cuerpo. Realizar actividad física programada aeróbica; comer adecuadamente ?una dieta con pocas grasas y baja en sal- y no fumar.

Asimismo, para la persona que ha sufrido ya un infarto agudo de miocardio es importante que haga reposo en su período inicial, que sea conciente de su estado, se cuide para lograr la máxima recuperación posible del tejido dañado y, posteriormente, llevar una vida lo más plena posible acompañada de actividad física luego de los 3 meses de ocurrido el episodio.