Demorfofobia, la obsesión que ataca a los fanáticos del cuerpo

Es una patología que se acrecentó en los últimos años en simultáneo con la moda de las cirugías. Los afectados se ven deformes frente al espejo y entran en estado de ansiedad y desesperación por verse bien. Los más extremos llegan a encerrarse para no ser vistos. El desembarco de la psiquiatría en la medicina estética

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Están enfermos y sus síntomas son ver y sentir su cuerpo con formas que no son las reales. Las víctimas de la dismorfofobia se multiplican cada año junto con la exaltación de la belleza como único camino hacia la felicidad.

En los casos típicos los fóbicos a la fealdad viven en el consultorio del cirujano estético, y en los más extremos, se encierran para que nadie los vea.

Este tipo de enfermos que se caracterizan por la preocupación excesiva ante un defecto corporal mínimo o por defectos imaginarios, son víctimas del Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), que les produce pánico por convertirse en deformes.

En el país, los casos se multiplican a diario y no discriminan sexo ni edad. Lo que comienza siendo una preocupación por la belleza se transforma en una obsesión y un paciente pasa de la camilla del médico estético al sillón del psicoanalista.

?El disformismo es, en concreto, un trastorno corporal. El que hace mucho ejercicio y sus músculos se agrandan en forma desmedida sufre una trastorno de formación corporal. Lo mismo que quien tiene celulitis. La complicación se presenta cuando esto pasa al plano psicológico y una persona se ve como no es en realidad?, explicó a Infobae.com el doctor Raúl Pinto, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Estética y de la Union Internationale de Médecine Esthétique.

Si bien reconoce que en la Argentina no existen estadísticas sobre la cantidad de pacientes con esta fobia, los 35 años de experiencia de Pinto en el área corroboraron el incremento de esta patología.

?Es muy habitual tratar con pacientes de este tipo y es el médico estético quien debe tomar la decisión de decir no y derivarlos al psiquiatra, quien es el especialista para tratar esos temas?, afirmó.

¿Cuál es el límite entre la preocupación por la belleza y una obsesión?

?El límite es muy delgado. La preocupación por la belleza la tenemos todos desde el momento en que estamos influenciados por las revistas y programas en los que nos dicen cómo vestirnos, peinarnos, etc. De ahí, si aparece una persona de 1,60 metros de altura y 43 kilos que quiere bajar de peso, eso ya es una patología y pasa a ser candidato para el cuidado mental?.

Estos ?locos del bisturí? o ?blade runners?, como se los conoce en la jerga médica, comprenden la franja de oscila entre los 15 y 30 años, en su mayoría.

Entre los principales blancos de observación de esta fobia que suele iniciarse durante la adolescencia, se destacan la nariz, los ojos, las piernas, las mamas, los genitales, el pelo e incluso la piel. Los enfermos suelen pasarse horas frente al espejo viendo una imagen distorsionada de ellos mismos.

?Llegan al punto de no querer salir de sus casas. Es un momento extremo y el médico es quien debe evitar que su paciente llegue ahí. Los médicos hablamos de tratamientos, pero hay que volver a hablar de la psicología del paciente?, consideró Pinto.

¿Una vedette o modelo puede caer presa de esta fobia?

?En general, ellas utilizan la belleza como negocio. He tenido pacientes vedettes que no se pueden mostrar mal porque de lo contrario no trabajan y han venido a verme para que en 15 días mejorara alguno de sus aspectos. A veces se puede hacer y otras no. Hay muchas mujeres que quieren esas soluciones mágicas. Algunas entienden que eso no existen, pero la mayoría necesita de un psiquiatra?.

¿Cómo reconoce un médico que su paciente está entrando en un TDC?

?La patología se da por razones psicológicas, físicas y sociales. Esta última es una de las más importantes. Cada sociedad tiene sus parámetros de belleza, en América central, por ejemplo, los glúteos de las mujeres son más grandes, esa es una realidad social. Ahora, si viene una paciente a querer tener esos glúteos el médico tiene que advertir que esa persona está copiando un modelo y ver por qué quiere hacerlo?.

En Argentina, el próximo 30 de marzo se llevará a cabo el XVI Congreso Argentino de Medicina Estética que tendrá como tema central la llegada de la medicina estética biológica, mediante la cual el paciente es tratado desde el punto de vista de la psicología y la química.

?No estamos hablando de convencer a una persona de que es linda o no, sino que sepa lo que está habilitada a hacer. No todas las chicas pueden ser modelos o vedettes o parecerse a otras?, sostuvo Pinto.

La realidad parece llevarle la contra el experto en medicina estética. La obsesión por tener un cuerpo igual al de los modelos que vende la publicidad parece ganarle al juicio profesional, aunque la realidad indique que, al final, el médico tenía razón.