No hay campos a la venta y los precios se mantienen elevados

Las hectáreas para siembra vale entre un 20 y un 30% más en dólares que hace un año y no se prevé que los valores vayan a retroceder en el corto plazo

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(NA) Desde fines de 2004 prácticamente no ha habido una oferta importante de campos para vender, lo que provocó, por lógica consecuencia, que los precios subieran fuertemente en 2005.

Había quienes suponían que los campos bonaerenses -tal vez como consecuencia de la menor rentabilidad agrícola en 2005- iban a valer menos.

Pues no. Cuestan hoy entre un 20 y un 30 por ciento más en dólares que hace un año y no se prevé que los valores vayan a retroceder en el corto plazo, pese a una cosecha que será bastante menor que la anterior.

A principios de 2005, una hectárea en las mejores zonas agrícolas (soja y maíz) estaba a 5.400 dólares y a fin de ese año subió a 7 mil dólares, de acuerdo con una estadística de la Compañía Argentina de Tierras.

El aumento fue de casi un 30 por ciento. Los campos trigueros subieron 25 por ciento y los mixtos, 15 por ciento.

Hubo incrementos en los campos dedicados a la ganadería. Los de invernada (con buenas pasturas para el engorde de vacunos) están a 2.800 dls/ha con un alza del 21,7 por ciento.

En los establecimientos de cría, situados en la cuenca deprimida del Salado, la hectárea vale unos 950 dólares con un alza del 26 por ciento.

A dólares constantes en una serie de 20 años, de 1985 a 2005, un estudio determina que los campos maiceros de la zona núcleo están actualmente un 60 por ciento arriba de los valores promedio, los trigueros del sur bonaerense un 70 por ciento, los campos de invernada del oeste un 80 por ciento y los de cría un 60 por ciento.

A su vez, la revista Márgenes Agropecuarios analiza una serie más extendida en el tiempo de 1977 a 2004 y compara el promedio contra los valores de noviembre de 2005.

Según este trabajo, un campo maicero vale por hectárea 907 quintales de maíz contra los 306 del promedio de esos años; en los campos de invernada se necesitan 3.584 kgs. para comprar una hectárea contra los 1.548 kgs. de carne que se necesitaban en el promedio de esos años y, finalmente, para adquirir una hectárea de campo de cría se necesitan ahora 971 kgs. en lugar de los 611 kgs. necesarios según el promedio de la serie.

La revista también compara los precios actuales contra los de 1985 en valor producto.

Una hectárea maicera equivalía en 1985 al valor bruto de 5,2 cosechas de 50 quintales. Hoy se requieren 10,3 cosecha de 85 quintales.

La Compañía General de Tierras agregó que en 2005 aumentó el costo del alquiler de campos en la pampa húmeda un 10 por ciento en promedio y nadie avizora que vaya a registrarse una caída en esos valores, pese a la menor cosecha que habrá este año respecto al récord de 84 millones de toneladas del año pasado.

Eduardo Fitz Gerald, especialista de esa firma, sostuvo que muchos capitales, que desconfían de los bancos, quieren multiplicarse en el campo.

"Las tasas de interés en el exterior están en torno al 3 por ciento. Alquilando un campo agrícola ese mismo inversor puede obtener una renta entre 4,5 y 8 por ciento en dólares. Y no se descapitaliza", explicó.

En la zona de Junín la demanda de campos sigue siendo alta y el precio de la hectárea elevado.

"En estos momentos, un campo apto para agricultura en la mejor zona de Junín se está cotizando entre 5.500 a 6 mil dólares", dijo al diario "La Verdad" el martillero Miguel Calabró.

Por su parte, otro martillero Claudio Roggero dijo que los precios para las tres categorías (agricultura, ganadería y zona mixta) "entraron en una especie de meseta".

"Junín -agregó- está en un punto geográfico divisor: hacia la zona noroeste, que sería Ascensión, Rojas y Arenales encontramos campos de hasta 7 mil dls/ha, en la zona mixta de Chacabuco o Viamonte hablamos de 5 mil dólares y en la parte más ganadera de Lincoln "la hectárea se cotiza entre 3 mil y 4 mil dólares".

Mencionó negocios en la zona de Villa Cañás, Santa Fe, a 9 mil dólares o en Colón a 12 mil "pero son casos aislados".

Veamos lo que ocurre en la zona de Rafaela, en la provincia de Santa Fe.

Allí Luis Gaggiotti, de la firma Gaggiotti Inmobiliaria, citado por la publicación "Nuestro Agro" consideró que la plaza "está más calmada y éste es un proceso que venimos verificando en los últimos cuatro o cinco meses. Obviamente esto es un resultado de la baja de los precios de la soja, que desalentó algunas expectativas de inversores. Sin embargo, esa baja no se reflejó en la cotización de los campos".

La mayoría de los operadores coincide con Gaggiotti en destacar que "al bajar el valor de los productos, los compradores actuales no convalidan los mismos precios que se dieron hace seis o siete meses atrás, cuando la soja se vendía a 700 pesos la tonelada.

Si hoy bajó un 40% la soja, el precio de los campos debería tener una tendencia a la baja". En general los operadores principales del sector inmobiliario reconocieron que se espera una baja de entre el 14 y el 15%.

Gaggiotti señaló que hasta hace unos meses "entre el 80 y el 90% de la demanda en esta zona era para uso agrícola.

Hoy ya cambió mucho esa tendencia y podríamos hablar de un 50% para uso agrícola y un 50% para destino ganadero, ya sea para ganadería de carne o leche".

A enero de 2005, los valores de referencia -al margen de las operaciones puntuales que pueden pactarse en otros precios- son de entre 5.000 y 6.000 dólares por hectárea en los mejores campos de la Zona Núcleo, los más caros del país (norte de Buenos Aires, o el sur de Córdoba y Santa Fe, por ejemplo).

En 1997/1998 no superaban los 5.000 pesos convertibles. Pero todo depende de la aptitud de los suelos: "en Bella Italia, al lado de Rafaela, hay campos que no valen más de 1.200 dólares la hectárea. También hay que ver cuántas hectáreas son las que se ofrecen. No es lo mismo vender 33 ha que poner a la venta 150 a 200 ha", aclaró Gaggiotti.

Sin embargo, hoy las operaciones que se concretan son muy pocas. Productores de las zonas más aptas de la cuenca lechera de Rafaela (Villa San José) están pidiendo entre 7 mil y 8 mil dólares por ha para desprenderse de sus tierras.

Pero muy cerca de allí, en Aurelia, un campo de 33 ha con mejoras fue ofrecido en 1.100 dólares la ha.

En la zona de Morteros se están registrando algunas pocas ofertas con cotizaciones similares a las de las mejores tierras agrícolas del país, es decir, entre 5 mil y 6 mil dólares la hectárea.

Distinta es la situación en el norte: por un campo agrícola ganadero de Pozo Borrado, de 800 ha, se pedían 1.200 dólares.

En la década del 90, más precisamente a fines de 1997, el empresario Gregorio Pérez Companc estableció un récord nunca igualado en el sector.

Por intermedio de sus controladas, Pecom Agropecuaria y Goyaike, adquirió --en operaciones separadas-- dos campos en Salto, al norte de la provincia de Buenos Aires a 7.300 dls/ha.

Desde hacía dos años el precio de los campos subía en forma ininterrumpida. Entre 1996 y 1998, el valor de la tierra había aumentado un 100%.

Pero la caída de las cotizaciones internacionales de los granos hizo que el valor de la hectárea también cayera, pero no en igual proporción.

Mientras que los precios agrícolas retrocedieron un 50%, el valor de la hectárea cayó entre un 15 y un 30% en ese período.

Luis Clusellas Bullrich, titular de Bullrich Campos, decía, por entonces, que la gente sabía que los campos valían menos que hace un año, pues el kilo de ganado en pie había caído de 1,30 pesos a 80 centavos y los cereales cotizaban a la mitad de los precios registrados en 1996.

La zona ganadera de invernada (Trenque Lauquen, América, General Villegas, Lincoln, Ameghino) llegó a cotizar a 2.500 dólares por hectárea.

Durante el boom agrícola de 1996, esos campos se hicieron mixtos cuando ingresaron los pools de siembra para cultivar soja y cereales. Hacia fA257 r fines de la década, los campos para el engorde de los vacunos se vendían a 1.800/2 mil dls/ha.

La zona de cría, localizada en la cuenca del Salado, mejoró cuando el kilo vivo de ternero se cotizaba a 1,25 pesos. Eran los campos de costos más bajos, que llegaron a cotizarse a 800 o 900 dólares.

Para los operadores inmobiliarios si en los próximos meses del corriente año, se perfila una menor rentabilidad del negocio agropecuario y una tasa de interés internacional más alta (ya pasó del 1,5 al 2,75%) es posible que la oferta de campos aumente.

En este contexto, la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ) señaló que los altos valores de los campos no significan que el productor tenga una renta mayor.

En un informe sobre un campo de 400 hectáreas de aptitud agrícola, concluye que no existe relación entre el valor comercial y productivo de la tierra.

En el establecimiento, ubicado en la localidad de Gould, provincia de Córdoba, la hectárea tiene un valor comercial de 5 mil dólares.

Allí los rindes de maíz alcanzan los 90 quintales y 30 quintales los de soja. El margen bruto para la soja y para el maíz fue de 215 y 77,40 dls/ha.

Emplea una rotación agrícola que combina tres años de soja por una de maíz. El productor retira mensualmente 3 mil pesos.

La rentabilidad anual de esta explotación fue del 1,22% por lo cual, el dueño con esta misma renta necesitaría 82 años para comprar igual cantidad de hectáreas.

Los impuestos al cheque, bienes personales y ganancias equivalieron al 70% del ingreso neto del productor. Si a esto se le suman las retenciones, la presión impositiva equivale a tres veces más que el ingreso bruto del productor