Los romances de verano tienen fecha de vencimiento

Los especialistas médicos afirman que se trata de un mito esa teoría según la cual la temporada estival estimula a que haya más relaciones sentimentales. Sin embargo, son muchos los episodios románticos que comienzan y terminan entre diciembre y marzo

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?¿Es cierto que durante el estío nuestro organismo presenta algún tipo de variación hormonal que estimula el deseo?? se plantea el diario La Nación en un informe que se publica en su edición de hoy. La respuesta del doctor Amado Bechara, responsable de Disfunciones Sexuales del Hospital Durande, no se hace esperar: ?Eso es simplemente un mito?, dice.

Y agrega: ?Desde el punto de vista estrictamente fisiológico, no hay ningún cambio. La hormona que comanda el deseo sexual, tanto en el hombre como en la mujer, es la testosterona, y el nivel de hormonas en sangre no varía según la época del año?.

Por su parte, el doctor refirió en diálogo con Radio 10 que ?se trata de fantasías, de una necesidad de entusiasmarse con la playa, con la temperatura de verano, pero no pasa de eso?, y dudó en cuanto al concepto de la libertad: ?Es un término ampuloso, sino qué nos queda para los esquimales?.

Sus palabras derriban esa creencia que establece que el verano es la época en la que abundan las relaciones sentimentales con fecha de vencimiento. De todos modos, hay quienes creen que, por el contrario, los calores estimulan a que haya encuentros efímeros en cuanto a sus plazos.

Paralelamente, Bechara deja la puerta entreabierta a esta última postura: ?Las fantasías pueden despertar el deseo y la excitación, y en las vacaciones se abre un paréntesis en la vida cotidiana, donde hay una ligera distensión y menores responsabilidades?.

?Romper con las rutinas, sumado a una mayor sensación de libertad que provocan los viajes, son disparadores de estos encuentros. Los jóvenes de entre 18 y 25 años suelen poner muchas expectativas en las vacaciones, y hasta son capaces de montar una gran producción en busca del hombre o la mujer de su vida. Y en la mayoría de los casos, los amores de verano no prosperan?, afirma la psicóloga Cristina Elías, coordinadora del equipo de parejas del Centro Privado de Psicoterapia, quien agrega que entre los más jóvenes es común que estas situaciones se estimulen con la competencia en cuanto a cantidad de conquistas.

?Las vacaciones en sí mismas no tienen ninguna connotación particular, sino que el gran corte se produce por un cambio de posición del sujeto, que queda liberado de la demanda represora y prohibitiva del superyó y se encuentra disponible para la relación con el otro, el amor y el goce?, explica la licenciada Mariana Davidovich, supervisora del Centro Dos de asistencia. ?Si la persona atraviesa un estado de depresión y no está conectada con el afuera, por más que se vaya de vacaciones, ya sea verano, invierno o primavera, tampoco podrá estar disponible para un romance pasajero?, agrega.

Los adolescentes y los jóvenes solteros son quienes más se dejan llevar por esta iniciativa veraniega, aunque los profesionales consultados por el matutino indicaron en su mayoría que ?las parejas establecidas también tienen sus debilidades?.