La Copa África de naciones, un mundo lleno de fútbol y figuras

Comenzará a disputarse hoy en Egipto. Túnez defenderá el título y Nigeria y Ghana deberán demostrar por qué son los equipos más respetados del continente. Entre otros, juega Samuel Etoo, del Barcelona

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 AP 162
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(EFE).-

Egipto y Libia abren hoy, viernes, en el Gran Estadio de El Cairo la 25 edición de la Copa de Àfrica de naciones, la más reñida, atractiva y europeizada en su medio siglo de historia.



El torneo ha crecido espectacularmente en los últimos diez años, espoleado por el éxodo continuo de jugadores a las grandes ligas europeas, donde ya no sólo son esos exóticos pretorianos que aportaban potencia, sino que algunos se han convertido en auténticas estrellas sobre las que giran grandes equipos del viejo continente.



En Egipto 2006, y por vez primera, más de la mitad de los jugadores participantes son profesionales.



Algunos, como el caso del camerunés Samuel Etoo, del Barcelona, o el marfileño Didier Drogba, del Chesea, son estrellas mundiales que una vez concluido el campeonato se volverán a encontrar en el duelo más esperado de la Liga de Campeones.



Tanto los "elefantes" marfileños como "los leones indomables" parten como favoritos en una copa con aroma a "vendetta" que ha concitado en Egipto a miles de periodistas y cientos de ojeadores de todo el mundo.



Ambos deberán superar las tradicionales candidaturas de Nigeria y Ghana, dos de los países más laureados del continente, la rocosidad de Túnez, defensor del título, y la ilusión del anfitrión, Egipto, que tratará de demostrar que su fútbol no está en franca decadencia.



Al igual que Camerún, las "águilas verdes" nigerianas han llegado a Egipto con un único objetivo: levantar el trofeo y resarcirse así de la enorme frustración que supuso quedarse fuera del próximo mundial de Alemania.



Las dos selecciones cuentan con dos equipos experimentados, potentes, cohesionados y equilibrados cuyo único enemigo puede ser su propia ansiedad.



Agazapados, en el pelotón de las sorpresas, esperan la siempre fiable Senegal, además de Togo y Angola, dos selecciones que tendrán que demostrar que su inesperada clasificación para la copa del mundo no es fruto de la casualidad, sino de un fútbol emergente que ya ha


exportado buenos jugadores a Europa.



Sudáfrica, tradicional potencia africana, presenta un grupo de jugadores muy jóvenes con la difícil misión de recuperar la ilusión de los seguidores de los "Banafa Banafa" tras la penosa fase de clasificación que los apartó de Alemania.



El anfitrión, Egipto, disputa hoy su primer partido lastrado por las dudas y las críticas que concita el equipo.



Entre los aficionados existe la creencia común de que "los faraones" no superarán siquiera la fase previa, en la que además de a Libia se enfrentan a Costa de Marfil y Marruecos.



"No creo que Egipto llegue muy lejos. La clave es la primera ronda. Sólo si la supera, seguro que llega a la final y levanta la copa", vaticina a la agencia EFE Tarek Murad, redactor jefe de la sección de deportes del diario Al Yumhuriya, el segundo más importante del país.



Las esperanzas de los "faraones" están depositadas en la cabeza de su alocada estrella, el delantero de Tottenham inglés y ex del Celta de Vigo Ahmed Hosam "Mido". Esperanzas que se han redoblado con el regreso a última hora de su capitán y héroe nacional, el delantero Hosan Hasan, que con 39 años ha decidido volver a vestir la zamarra roja y hacer historia al convertirse en uno de los jugadores africanos con más apariciones en la copa.



El partido clave será el que disputen con los "leones del atlas" marroquíes, ya que todo apunta a que Costa de Marfil hará realidad los pronósticos y pasará como primera de grupo.



Hoy, debe superar sin dificultades a la débil Libia, que con sólo dos jugadores profesionales en equipos de segunda fila europeos es una de las cenicientas del torneo.



Egipto se enfrenta, asimismo, a un gran desafío organizativo ya que el torneo ha congregado en la ciudad más poblada de África a cientos de periodistas y miles de aficionados de los cuatro rincones del continente.



Marcadores de última generación, entradas electrónicas, estadios remozados y medias de seguridad especiales para "limpiar" la sensación de honor mancillado que supuso perder la organización del mundial de 2010 al no obtener ni siquiera un voto.