Divisiones inferiores: una necesidad que no todos atienden

River, Boca, Independiente y Vélez vivieron buenas épocas con el trabajo de sus semilleros, pero ahora están en procesos de recambio que impiden pensar en resultados inminentes

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(NA).-

Las divisiones inferiores son la cuna de miles de chicos que sólo tienen una premisa: llegar a primera, pero detrás de esos sueños de potrero se esconde una estructura enorme, que no sólo tiene su base en Buenos Aires, sino que despliega sus alas por todo el país y también en el exterior.



River, Boca, Independiente y Vélez son cuatro exponentes de los que intentan consolidar sus proyectos a largo plazo, "fabricar" futuras estrellas, aunque sin dejar de lado la parte social de un chico que es capaz de abandonar todo por el fútbol.



Cada caso es particular y a continuación es analizado en un trabajo de investigación de la agencia Noticias Argentinas.



La pensión, la escuela, la psicología y la nutrición son algunos de los puntos en común que tienen los proyectos de estos clubes, aunque también hay que hablar de esa verdad irrefutable ya que desde el punto de vista económico, los chicos son el tesoro más preciado de cada club.



En River se vive una época de gran cambio. Desde aquella institución que se caracterizaba por ser la que entregaba más jugadores a la selección nacional a este presente en el que, para el equipo campeón mundial sub-20, no contribuyó con su histórico aporte.



El semillero del club de Nuñez atraviesa una época de recesión que desencadenó en la renuncia de Rubén Rossi al puesto de coordinador y el inmediato nombramiento de Héctor Pitarch.



Este desvinculamiento confirma un gran problema de "producción" que, a pesar de todo, es esquivado por las voces oficiales.



La única noticia no es el alejamiento de Rossi, sino el final de un proyecto iniciado por José María Aguilar en una de sus primeras obras de gobierno.



Su idea original era profesionalizar la gestión deportiva, apartarla de lo científico, y apuntar a la buena imagen de los jugadores, en una suerte de estrategia propia del moderno marketing político impulsado por el presidente de la institución.



La captación de jugadores es una de las mejores armas que tiene River, tanto a nivel nacional como así también como internacional, por ejemplo en Colombia y desde dónde, con 15 años, llegó a probarse Radamel Falcao García, la última gran "joyita del club".



Por estos días, River se encuentra en prueba de centenares de chicos que se acercan desde todas las provincias, para poder algún día cumplir con su sueño.



El resumen de la situación lo hace muy claramente Mario Delem, ex coordinador de inferiores en la época de Ramón Díaz, que cuenta entre sus hallazgos el de Ariel Ortega. "No sé si las inferiores de River están en crisis. Sí creo, y lo dije, que hace un tiempo se cortó una cadena de trabajo que llevaba doce años en el club. Una cadena que no será fácil de recuperar. Me duele decirles a los hinchas que a la fábrica de jugadores le dieron vacaciones forzadas, pero se puede reabrir", explicó.



Por el lado de Boca el trabajo con las inferiores arranca desde muy chicos, gracias a su convenio con el Club Parque de Villa Devoto, donde Ramón Maddoni, descubridor de talentos, se encarga de fichar los chicos con aptitudes que primero participan en los torneos de papi-fútbol y luego llegan a las inferiores del club.



Cuando todo indicaba que Jorge Griffa volvería a coordinar las inferiores del "xeneize", luego de su paso por la selección mexicana, no aceptó la propuesta del club. Su proyecto se había iniciado en 1996 y el presidente licenciado Mauricio Macri, quiso refutarlo para intentar lograr un deseo personal: ver un plantel nutrido por jugadores de las Inferiores, aunque su sueño, si se logra, tendrá otro protagonista.



Boca también posee un grupo de buscadores de talentos que viajan por el interior del país, y están en estrecha vinculación con las peñas boquenses. Para los chicos que vienen desde las provincias, el club tiene un complejo de viviendas en Casa Amarilla dónde no sólo viven sino que también reciben comida, se le realizan exámenes médicos así como también un grupo de psicólogos y psicopedagogos que analizan cada uno de los casos ya que es muy común que sufran el síndrome del desarraigo familiar.



Abel Alves, quien fuera jugador de Boca en los 80 y oriundo de la ciudad bonaerense de Olavarría, es el entrenador de la reserva, paso anterior y obligado de todo jugador en la carrera por llegar a primera.



Alves aclaró: "Ese es el modo de trabajar en Boca, hacerlos sentir parte de la institución. Después cada uno de los jugadores tienen la responsabilidad de mantener el lugar adquirido".



En Liniers también se inicia una nueva época. Luego del paso de Alberto Fanesi a Racing para ser director deportivo, Pedro Larraquy se convirtió en el nuevo coordinador de las inferiores de Vélez.



Larraquy destacó la labor de Fanesi al decir que "hizo un gran trabajo acá. Ahora viene la etapa de la continuación, que va a ser muy difícil". Es que a esta altura de la temporada, Miguel Ángel Russo, técnico de la primera, utilizó 18 jugadores nacidos en la cantera en lo que va del semestre, ya que sólo Gastón Sessa y Claudio Enría provienen de otros horizontes.



"Antes podía ser probable que los chicos se inclinaran más por River o Boca, aunque ahora, con la prioridad de que el chico termine en la Primera División, Vélez es uno de los clubes más solicitados. A veces, en los otros clubes, cuando el chico está por saltar a la Primera, compran por millones a uno en su puesto. Y en Vélez eso no pasa", explicó el nuevo coordinador.



En estos momentos, la captación de jugadores es un área fundamental, por eso el equipo de Liniers posee un hombre que recorre cada provincia de la Argentina en busca de futuros "cracks".



Vélez tiene una de las mejores divisiones inferiores del país y el sustento de esto está en los resultados, que es de lo que se signa el fútbol de hoy en día.



La situación más crítica está en Independiente. Hugo "Perico" Pérez es el manager deportivo desde marzo de este año. Gracias a un informe presentado hace unas semanas, Pérez confirmó que las inferiores del club de Avellaneda "están devastadas".



"De cuarta a séptima va a ser mucho más el trabajo de los formadores. Será difícil que surja algún jugador", explica.



Sergio Agüero, Oscar Ustari y David Abraham son los últimos nombres que se dieron a conocer desde las divisiones menores de un club que acaba de congeniar su proyecto a largo plazo, por eso "Perico" aclara que "el error de la anterior dirección estuvo en pensar que sólo el nombre del club traería jugadores, cuando se sabe que hay que ir a buscarlos".



El técnico de la primera división, Julio César Falcioni, ya lo hizo en Banfield por ese motivo es afín a convocar jugadores juveniles. Pero en Independiente se tienen problemas a la hora de intentar promocionar chicos.



"Las Inferiores vienen con muchísimos problemas. Se está haciendo un trabajo muy bueno, pero hubo que empezar casi desde cero", dijo. También se gestaron cambios estructurales. Con respecto a la pensión, antes un 85 por ciento de quienes la usaban ni siquiera era citado en su categoría, a raíz de esto ahora sólo es para los "especiales".



También se incorporó un grupo de nutricionistas, psicólogos y cuerpo médico para lograr un trato mucho más personalizado con los chicos y así tener un mayor control sobre ellos.



El presidente del club, Julio Comparada, se refirió a la proyección que se le da a este trabajo. "Este presente no es ni más ni menos que el reflejo de lo que pasa en todo el club. No me sorprendió. Pero en dos años se verá una gran recuperación".



Entonces la pregunta es: si el club no puede aguantar la venta de Agüero, ¿podrá el hincha del "Diablo" esperar esos dos años?.