Recobra fuerza el escándalo por las torturas a prisioneros en Irak

El gobierno iraquí negó las acusaciones que penden sobre el ministerio del Interior por abusos cometidos en centros de detención, y la embajada de los EE.UU. insiste en que aquel debe aclarar el asunto. La violencia en el país secuestró ayer a un candidato a diputado

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El responsable de la cartera de Interior iraquí, Bayan Yabr, salió ayer al paso de las acusaciones de que más de 170 presos fueron torturados en instalaciones dependientes de su ministerio.

"Las informaciones divulgadas sobre la existencia de agresiones no son verdad y contienen una gran injusticia para el Ministerio de Interior", afirmó Yabr en una rueda de prensa celebrada en la capital.

El primer ministro iraquí, Ibrahim Al Yafari, admitió el martes que se habían cometido torturas en una prisión dependiente del Ministerio de Interior, donde 173 detenidos fueron vejados y golpeados.

Las fuerzas norteamericanas irrumpieron el pasado domingo en una instalación perteneciente al Ministerio de Interior, aunque no se informó de si es en ese edificio donde se encontraban los presos presuntamente torturados.

Aunque en un primer momento el Ejército estadounidense no dio detalles sobre el asalto a la sede ministerial, el mismo día en que Yafari reconoció la existencia de torturas el mando militar afirmó que sus soldados penetraron en el edificio para liberar a los presos que sufrían malos tratos.

Entre los encarcelados se encontraron dos reclusos que sufren de parálisis y otros que tienen distintas marcas en el cuerpo causada, presuntamente, por la tortura.

"El cuartel se considera uno de los edificios del Ministerio, que lo usaba como su sede y que contenía el despacho del ex ministro de Interior. No es un lugar secreto como han dicho", insistió el ministro de Interior iraquí.

Yabr añadió que "dentro de esta sede hay 29 jueces de las fuerzas especiales del Ministerio de Interior, en su mayoría baazistas (del antiguo partido Baaz del depuesto dictador Saddam Hussein), que no han sido apartados (de sus funciones), y que vigilan todo lo que pasa dentro del cuartel".

El responsable iraquí aseguró que su ministerio no permite a ningún general que golpeé a un preso, aunque reconoció que existen 7 casos de agresiones a los presos de la citada sede, y que se interrogará y juzgará a los agresores.

Además, Yabr acusó al Partido Islámico Iraquí (PII), la mayor agrupación suní en Irak, "de dirigirse a los estadounidenses en vez de al Ministerio, en un intento de presionarnos".

El ministro se preguntó, además, "por qué se llama a sí mismo (partido) islámico si no se dirige directamente a nosotros, como ciudadanos de la misma patria musulmana", y advirtió de que revelará "la realidad del PII" que, según él, acoge a un gran número de baazistas entre sus miembros.

El PII instó ayer a que la ONU, la Liga Arabe y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) abran una investigación internacional sobre la violación de los derechos humanos en Irak.

La embajada estadounidense también se pronunció ayer sobre este asunto, destapado por la irrupción de sus soldados en la sede ministerial.

A través de un comunicado, la embajada estadounidense recordó que las autoridades iraquíes han asegurado que adoptarán las medidas necesarias para que ningún detenido del Ministerio de Interior sea objeto de tortura.

Además, la embajada condenó el mal trato a los detenidos, y afirmó que el régimen iraquí dirigirá la investigación y llevará ante la justicia a los responsables.

La legación diplomática ofreció su ayuda al Gobierno iraquí para asegurar que la investigación sea justa.

También el ministro de Derechos Humanos iraquí, Zuheir Al Galbi condenó ayer los abusos contra los presos.

"El primer ministro creó de inmediato un comité para investigar el asunto, y se formarán comités del Ministerio de Derechos Humanos en cada cartera para controlar todo lo que esté relacionado con los derechos del ciudadano iraquí", añadió.
 
Furia prelectoral

 
Por otra parte, un candidato para las elecciones legislativas de Irak, previstas para el 15 de diciembre, fue secuestrado en el oeste de Bagdad por un grupo de desconocidos, informó ayer una fuente del Ministerio de Interior.

Según la fuente, los secuestradores rodearon la vivienda de Taufiq Al Yasri, en el barrio de Yarmuk, en el oeste de Bagdad, con ocho vehículos antes de capturarlo y llevarlo a un lugar desconocido bajo el pretexto de que eran miembros del Ministerio de Interior.

Los hijos de Al-Yasri llamaron a la policía para informarle de que enviados del Ministerio de Interior habían secuestrado a su padre, hecho que negó la policía, ya que no había emitido ninguna orden para detenerle.

Al-Yasri lidera la lista chií "Sol de Irak", que incluye tres grupos políticos iraquíes: la Coalición Nacional Democrática, el Partido Republicano Libre y el Partido de Vanguardia Islámica.
Fuente: EFE