El Papa Benedicto XVI cambió al fabricante de sotanas del Vaticano

La familia Gammarrell ha sido la sastrería que fabrica las sotanas de los Pontífices desde 1792, pero el Santo Padre contrató a una nueva firma que lleva sólo 20 años de experiencia. Dicen que prefiere modelos más modernos

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(EFE)-

El Papa Benedicto XVI cultiva la elegancia en el vestir y ha provocado supuestamente una guerra entre dos sastres italianos, según el diario católico británico "The Tablet".



El Pontífice alemán ha renunciado, de acuerdo con algunas fuentes, a los servicios exclusivos de las que habían sido las sastrerías oficiales del Vaticano desde finales del siglo XVIII para pasarse a otra que sólo lleva veinte años en ese negocio.



"Está claro que le gusta llevar buenos tejidos y gafas de sol de diseño (supuestamente un regalo) y ha celebrado misa con vestimentas hechas a medida dentro del Vaticano", escribe el diario.



Benedicto XVI renunció supuestamente el mes pasado a los servicios exclusivos de Annibale Gammarelli, cuya empresa familiar ha confeccionado las sotanas papales desde 1792, y contrató a otro sastre llamado Rainiero Mancinelli, según fuentes periodísticas alemanas.



Gammarelli, sin embargo, ha negado esa versión según la cual ya no tiene la exclusividad del Vaticano, aunque reconoce que "tal vez haya habido algún regalo ocasional a cargo de algún amigo del Pontífice".



Además de las gafas de sol de diseño, el Papa tiene predilección por las chaquetas acolchadas, las gorras de béisbol blancas y los zapatos rojos de Prada, publica también hoy el diario británico "The Independent".



Por su parte, "The Tablet" da una pista que podría explicar lo ocurrido: apenas fue nombrado para suceder a Juan Pablo II, el hasta entonces cardenal Joseph Ratzinger se vio obligado a llevar una de las sotanas provistas por Gammarelli para quien resultara elegido en el cónclave.



Según el corresponsal en el Vaticano del diario británico, desgraciadamente, ninguna de ellas le sentaba bien, lo que causó cierta "hilaridad", algo que "tal vez el Papa no encontrase entonces tan divertido".