Los miedos del boxeador

Antes de una pelea se muestran desafiantes y soberbios. Pero, ¿nada los conmueve? Distintos campeones le cuentan a Infobae.com cuáles son sus temores y cómo los sobrellevan

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¿Miedo a los golpes, a la vergüenza pública, al retraso que se produce en su carrera personal? ¿Qué es lo que siente un boxeador antes de subirse a un ring, o incluso cuando ya está arriba? Varias voces experimentadas, protagonistas de muchas peleas, cuentan sus sensaciones al tener que enfrentarse a un par de guantes.

Juan Martín Coggi, ex campeón en los welter juniors, relata en diálogo con Infobae.com cómo es dedicarse a un deporte de riesgo. "Algunos no tomamos conciencia de lo que nos puede pasar. Yo peleaba con mucha pasión y a veces, por inconsciente, corría del lado de la muerte", detalla. Además, explica por dónde pasa el miedo en el boxeo: "Muchos le temen a la vergüenza deportiva, a ser derrotados. A mí me pasaba eso cada vez que perdía", narra.

El ex campeón mundial de la categoría crucero Marcelo Domínguez, explica que el temor de un pugilista no se debe al golpe en sí. "No pasa por el miedo a las piñas, sino por lo que puede traer una posible derrota", sostiene el "Gordo", quien sólo perdió seis combates a lo largo de toda su trayectoria como profesional y jamás antes de tiempo.

Otro que nunca fue noqueado es alguien que su peor traspié lo tuvo fuera del ring, en un accidente automovilístico del que pudo zafar: Jorge "Locomotora" Castro, quien sostiene que cuando se sube al ring "uno nunca piensa en que va a recibir golpes. Yo siempre subo ganador. Aunque soy uno de los pocos boxeadores que quedan, el resto son todos cagones", dispara el "Roña".

Si bien muchos dicen que nunca tuvieron miedo, algunos aseguran que lo vieron en las caras de sus oponentes. Domínguez asegura: "Yo nunca sentí miedo. Aunque sí me tocó enfrentar a algunos a los que se les notaba el miedo. Te das cuenta por su forma de pelear. Cambia un montón. Además, la cara refleja todo", cuenta el hincha de Huracán.

"Látigo" y el "Roña" también notaron el temor en algunos de sus oponentes y coinciden en cómo se dan cuenta. "Se les ve en la cara, muchos ni si quiera te miran", afirma Coggi. "Algunos no me pegaban fuerte para que no me enojara, del miedo que me tenían", le comenta Castro a Infobae.com.

Quien a veces puede sentir miedo por lo que le suceda al que le toca pelear es la familia de los púgiles. En el caso de Domínguez, relata que sufren por él: "Les duele a ellos el golpe que no me duele a mí". Castro explica que la que tiene miedo es su madre. "Mi vieja es como todas, un poco cagona. Pero mi familia sabe que soy un guerrero", dice.

En el caso de Coggi, cuyo hijo Martín sigue sus pasos entre las cuerdas, a él le toca vivir de afuera los combates de un familiar. "Cuando (Martín) pelea, no me permito demostrar miedo porque le puede perjudicar a él. Soy muy frío. Pero el nerviosismo por el daño que pueda ocurrirle siempre está", dice.

Según la palabra de Osvaldo Rivero, mánager de varios boxeadores ?entre otros, el mismo Domínguez-, afirma que cuando alguno de sus apoderados está en una pelea, él sí teme por ellos. "Si fuese yo el que está arriba del cuadrilátero tal vez no sentiría miedo, pero cuando está otro soy un tremendo cagón", comentó el mánager, y dio una curiosa comparación: "Es
lo mismo cuando uno maneja rápido. Si estás en lugar del conductor no hay problema, pero si te ponés en el del acompañante, te da cierto temor".

Para todos los que nunca tuvieron alguien dispuesto a golpearlo hasta que ya no quiera levantarse, siempre existió una especie de temor a los puños y al dolor que ello acarrea. Pero los que saben de trompadas y recibieron más que un buen directo, afirman que con un poco de técnica y entrenamiento, el boxeo es un deporte más y cualquiera cambia el miedo por valor a la hora de los bifes.

Gustavo Markiewicz