La historia de la niña abandonada que conmueve a Nueva York

Valery apareció hace días en las calles de la ciudad. El cónsul Jorge Heredia contó en Radio 10 el caso. Su madre, boliviana, fue asesinada. Ante las cámaras, la niña pedía por su "mami" (Foto AP)

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(EFE)

- La historia de la pequeña Valery, abandonada hace días de madrugada y descalza en la calle, conmociona a los neoyorquinos, al descubrir que su madre, la boliviana Monica Lozada-Rivaineira, había sido asesinada.


 

La historia saltó al primer plano de actualidad a mediados de la semana pasada, cuando los informativos de máxima audiencia recogieron el testimonio de la niña, de cuatro años, preguntando por su "mami" y por su "papi" en inglés ante la cámara.


 

La niña contó además en televisión, sin muchos detalles, que fue obligada a bajarse del auto, descalza, en medio de la calle, donde fue encontrada y consolada por unos vecinos, hasta que llegó la policía.


 

La dulzura mostrada ante la cámara por la niña, que describía a su madre como una "princesa", puso el corazón en un puño a los neoyorquinos, que no se explicaban cómo alguien la podía haber dejado intencionadamente en la calle.


 

La policía mostró a la niña en televisión para poder averiguar detalles de dónde vivía o donde podía estar su madre, de la que sólo se conocía su nombre, "Mónica", y el novio de ésta, "Cesar", al que la pequeña Valery llamaba "papi".


 

Tras algunas indagaciones, la policía localizó la vivienda de la familia y obtuvo finalmente la identificación total de la madre, una joven boliviana, bien parecida, llamada Mónica Lozada-Rivaineira, de la que no se obtuvo ningún rastro, lo que hacía temer lo peor.


 

Finalmente, la policía detuvo al novio de la joven, César Ascarrunz de 32 años, quien confesó que estranguló a su novia el pasado 24 de septiembre, debido a una discusión al descubrir que había mantenido una relación sentimental con otro hombre.


 

Al parecer, se trata de un hombre llamado Félix Canino, quien ha reconocido públicamente que conoció a Mónica Lozada hace unos meses, en el club nocturno donde ella trabajaba como camarera.


 

Según dijo, pasó con la joven la noche anterior a su muerte, y la dejó en casa en torno a las 11 de la mañana, prácticamente la hora en la que se supone que fue asesinada.


 

Ascarrunz, también boliviano, declaró ante la policía que, tras el asesinato, depositó el cuerpo de la joven en una bolsa de basura, en la esquina de su casa, y más tarde abandonó a la niña en la calle.


 

La policía encontró restos de sangre en la vivienda que, según el presunto asesino, se debió a que hizo un corte en la garganta a la madre de la niña para suministrarle respiración artificial, tras ahogarle accidentalmente.


 

César Ascarrunz, que dice ser médico ginecólogo en Bolivia, ha sido detenido bajo los cargos de asesinato en segundo grado y falsificación de pruebas, además de poner en peligro el bienestar de un menor, lo que le podía suponer un mínimo de 25 años de cárcel, si es encontrado culpable.


 

Hoy todavía proseguía la búsqueda del cuerpo de la madre, con rastreos en las zonas boscosas y el lago de Forest Hills, donde vivían, así como para localizar al padre biológico de la niña, Felipe Saavedra, quien al parecer vive en Bolivia, en la ciudad de Cochabamba.


 

La amplia cobertura televisiva de la historia de la pequeña Valery ha hecho que cientos de familias se interesen por la posibilidad de acoger o de adoptar a la niña.


 

No obstante, los trabajadores sociales prefieren localizar a algunos de los familiares cercanos de la pequeña, que todavía no sabe que su madre ha fallecido y sigue preguntando por ella cada día.


 

Valery ha recibido en las últimas horas las visitas de dos primas de su madre, lo que le ha supuesto una gran alegría, pues son las primeras personas conocidas que ve en una semana, según dijeron fuentes del Departamento de Servicios Infantiles.


 

Ahora, los funcionarios del departamento espera que la niña pueda quedarse definitivamente con algunos de sus familiares cercanos.