Cuidado: hay 5 millones de pesos en billetes falsos

Desde la devaluación se redujo la falsificación, pero todavía circula gran cantidad de billetes apócrifos. Claves para no ser engañado

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No debe haber argentino que alguna vez no haya sido engañado con un billete falso. Desde los ?baratos? $2 hasta billetes de $100, y los más peligrosos de $10 y $20, los estafadores han aprovechado todas las posibilidades para colocar en ?el mercado? los pesos o dólares apócrifos y que ?se clave algún gil?.

Interpol detectó recientemente una enorme partida de dólares falsos en Chile, Bolivia y Perú. Aunque en la Argentina no se denunció la presencia de estos billetes realizados con una altísima calidad (¿será porque queremos vender más dólares de los que compramos?), los riesgos siempre están presentes.

En el 2003 se calculaba que había alrededor de 5 millones de pesos en billetes falsos, dice una nota del diario Infobae. Sin embargo, la devaluación de 2002 provocó un interesante cambio: no es negocio falsificar pesos.

En primer lugar porque las máquinas son importadas y cotizan en dólares; además, el precio de los metales se incrementó en todo el mundo y elevó los costos para las bandas que se dedican a la falsificación. Por último, la ganancia en dólares después de abandonar el 1 a 1 se ha diluido (evidentemente, los malhechores calculan rendimientos en moneda dura).

Cuánto vale un billete trucho

Un falsificador consigue siempre una contraparte que ?le compra? los billetes, y nunca sale a revolearlos.

Edgardo Álvarez, inspector de la División Falsificación de Moneda de la Policía Federal, explicó a Infobae Diario que ?fabricar un billete de $2 le cuesta a la Casa de Moneda $0,05 y al falsificador le puede costar $0,10, por lo que lo tiene que vender a $0,50 para que quien se lo compre obtenga un beneficio. El margen de ganancia sube con los billetes de mayor denominación, aunque el costo también es mayor porque tienen más medidas de seguridad?.

?Si el falsificador es muy bueno, va a hacer de 50 y de 100 pesos, porque es donde más rédito puede sacar. Es donde más se controla y lo que más ganancia le deja, porque en plaza uno de 100 puede valer 25 pesos?, indica Álvarez.

Los lugares más peligrosos

Nadie está exento de recibir un billete falso en cualquier compra que realice y pague en efectivo. Sin embargo, la Policía Federal advierte que en época de vacaciones es cuando los falsificadores hacen su ?veranito?.

La gente que viaja y se relaja, paga sus compras en efectivo (sólo en la Costa Atlántica se puede comprobar que son pocos los comercios que tienen tarjeta de crédito o débito). En la distracción y en el enorme volumen de dinero que se mueve, es donde más se cuelan los billetes falsos.

?Esto se mueve como se mueve la gente: en vacaciones de invierno aparecen en Bariloche y Mendoza; en vacaciones de verano, en la Costa Atlántica? asegura Alvarez y aclara que ?en las vacaciones nadie mira los billetes?.

Pero los falsificadores trabajan todo el año, y para el especialista, ?también hay que tener cuidado en los lugares nocturnos, donde uno también se relaja?, dice Álvarez. La oscuridad de las discos se convierte en aliada de los billetes truchos.

Un detalle que observan los expertos sobre la calidad de las falsificaciones, es advertida con las medidas de seguridad. Porque los delincuentes cortan billetes verdaderos y los pliegan a las versiones apócrifas. O como ocurre con el billete de $5 al que le lavan el anverso y le imprimen la imagen del de $100. De esta manera, se está en presencia de papel moneda real, pero lavado.

Sin embargo, jamás un billete replica todas las medidas de seguridad de uno real, porque sería inviable económicamente. Por lo tanto, si se observan los billetes, siempre se descubrirá el error.

Consejos para prevenirse

Las denominaciones más falsificadas en moneda argentina son las de $10 y $20. Aunque también hay riesgos en billetes más grandes, las medidas de seguridad como la marca de agua y el hilo de seguridad los vuelven más difíciles de falsificar.

El billete de $20, en su versión más reciente, incorporó el hilo de seguridad que es una delgada línea que tiene impresa la leyenda BCRA $20. Por otra parte, en la marca de agua se reproduce la imagen del prócer que está en el frente del billete (Juan Manuel de Rosas). Al observarlo al trasluz se verá una estrella federal que se logra con la combinación exacta impresa como imagen latente de cada lado del billete. Por último, la impresión calcográfica le da cierto relieve a las imágenes.

Los falsificadores más especializados han logrado utilizar la impresión calcográfica, pero siempre se percibe algún error, que puede ser en el papel, la marca de agua y la compleja estrella federal.

Los ?verdes? también en la mira

Para detectar los billetes falsos, a primera vista hay que fijarse en el tipo de papel, que es casi imposible de copiar porque en realidad es similar a una tela de jean.

El diseño del papel lo hizo el mismísimo Levi Strauss, y está basado en algodón y lino, y de ahí el color tan característico del dólar.

Hay que observar también el relieve de todo el cuadrante del billete, la microletra que aparece al pie de la imagen de cada billete y la tinta de seguridad Obbi, que cambia de color del verde al dorado cuando se lo mira desde ángulos distintos.

Otros trucos son olerlos (su olor es muy particular) o pasarlos por la luz ultravioleta. Si el papel refracta, quiere decir que es falso, porque el dólar tiene blanqueadores que impiden que refracte como sí sucede con los pesos, según informa el diario Infobae.
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