Despiden los restos del rey Fahd en un austero funeral

Numerosos líderes árabe y extranjeros dieron el último adiós al monarca en una mezquita de Riad. Luego será enterrado en una tumba sin nombre en el desierto

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(AP)

- Jefes de estado de países musulmanes, así como príncipes saudíes, dieron el último adiós al fallecido rey Fahd, orando en una congestionada mezquita de Riad, antes de su entierro en una tumba sin nombre en el desierto, acatando así la austera versión islámica que se practica en el reino.



Fuerzas de seguridad erigieron puestos de control y clausuraron los accesos a la ruta que iba del aeropuerto al centro de la ciudad, a medida que llegaban los dignatarios. Cientos de policías y miembros de las fuerzas de seguridad fueron emplazados en torno a la mezquita Imam Turki bin Abdula, donde se recitó una plegaria en homenaje a Fahd antes de su entierro.



Jefes de estado y dignatarios se congregaron en la mezquita, junto con miles de príncipes saudíes.



El cadáver de Fahd fue llevado al recinto, envuelto en una capa de color marrón sobre una tabla transportada por sus hijos y depositado en medio de la mezquita, repleta de gente.



Los no musulmanes no pudieron asistir a las ceremonias del martes. Jefes de estado occidentales y dignatarios, entre ellos el príncipe Carlos de Gran Bretaña y el presidente de Francia Jacques Chirac, eran aguardados el miércoles. También llegará una delegación de Estados Unidos, aunque hasta ahora se ignora el nombre de sus integrantes.



Tras la ceremonia en la mezquita, el cadáver fue trasladado al cementerio al-Oud, situado en una planicie desértica, donde lápidas en blanco marcan las tumbas. Francotiradores vigilaban desde edificios cercanos.



El cadáver de Fahd estaba envuelto en su capa marrón cuando fue bajado a su tumba por miembros de la familia.



Luego del entierro, Abdula se dirigió a la corte real, donde había largas filas de saudíes y de dignatarios extranjeros que le expresaron sus condolencias, estrechando su mano y besando sus mejillas. El miércoles, Abdula recibirá en audiencia a saudíes que le jurarán lealtad en una tradicional ceremonia de investidura.



Abdula, de 81 años, asumió el trono luego que Fahd, de 84, falleció el lunes. El nuevo príncipe heredero es el hermanastro de Abdula, Sultan, de 77 años.



Horas antes, la emisora de televisión estatal mostró a gran cantidad de personas haciendo fila en palacios de gobernadores provinciales a través del país a fin de prometer lealtad a Abdula, quien ha sido el gobernante de facto desde que Fahd sufrió un ataque de apoplejía en 1995.



Líderes árabes _ incluido el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, el rey Hussein de Jordania, emires de las naciones del golfo Pérsico, el primer ministro de Irak, Ibrahim al-Jaafari y los presidentes de Yemen, Túnez y Líbano _ viajaron para asistir a las ceremonias.



Periódicos de Arabia Saudí y pan-árabes, con orlas negras en sus portadas en señal de duelo por la muerte del rey, estaban repletos de poesías y de avisos pagos de personas que lloraban el fallecimiento de Fahd y elogiaban a Abdula.



Emisoras de televisión vía satélite a través del mundo árabe, muchas de ellas propiedad de empresarios saudíes, tenían cobertura continua de los funerales de Fahd.



Un canal de espectáculos, Rotana, propiedad de un saudí, cesó su programación habitual de sensuales vídeos musicales y difundió simplemente una fotografía de Fahd, mientras un locutor leía pasajes selectos del Corán.



Durante su reinado Fahd, que subió al trono en 1982, ayudó sin darse cuenta al fomento del extremismo islámico al hacer múltiples concesiones a los integristas con la esperanza de cimentar sus credenciales islámicas. Sin embargo, al mismo tiempo acercó el reino a Estados Unidos y aceptó el despliegue en territorio saudí de fuerzas estadounidenses tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990.