Adiós al hombre metrosexual

Hay un nuevo macho que no engaña y que ama que su mujer sea independiente, según el libro de la española Rosetta Forner "En busca del hombre metroemocional"

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El nuevo macho ya dejó atrás al metrosexual, y apuesta a una sensibilidad emocional no femenina, ni afeminada, sino bien masculina pero cercana.
 
Por definición, "un hombre maduro psicológicamente y con gran capacidad de amar", que "no se deja utilizar, le gustan las mujeres independientes, cumple sus promesas y nunca usa el romance para conseguir sexo", un hombre "líder de su vida, culto, responsable, sensible, pero muy masculino" que jamás engaña, afirma Rosetta desde Madrid a un diario chileno.
 
En realidad, el hombre metroemocional es la solución a la miopía sentimental que siempre habitó en los hombres, una suerte de analfabetismo afectivo, ese mismo que les hace responder a las cuestiones sensibles con "sí", "no", "triste" o "contento".
 
No es el príncipe azul, pues para muchas puede parecer aburrido, pues no acepta manipulaciones de ningún tipo, y a mujeres que gustan de manejar a los hombres no les va.
 
En general, el metroemocional se desea siempre pero, si se tiene, causa estupor, pues la mujer de hoy no está muy habituada a ello. Está mejor diseñado para mujeres independientes, que no esperan que el hombre les solucione ni los cueritos de la canilla ni los huecos de la propia vida.
 
Ellos, los metroemocionales, nunca deben confundirse con los hombres que, bajo la excusa de ser "feministas", les dejan pagar la cuenta, decidir dónde salir y demás cuestiones a las chicas. El hombre metroemocional provee a la mujer de su seguridad, aunque eso no lo invista de machismo.
 
Los que quieran serlo, merecen tener un "trabajo interior", dice la autora en Las Ultimas Noticias. El metrosexual, en tanto, es más banal o bien reduce su cambio a la cosmética. Este es, además, inteligentísimo y sensible.
 
El metroemocional difícilmente soporte mujeres banales a su lado, pues gusta  poder responderle a la mujer en iguales condiciones sobre su emocionalidad. Es el que justamente no dice "quién las entiende", sino que con su psiquis masculina ayuda a simplificar los laberintos femeninos.