Piden prisión perpetua para joven que mató a su familia en Santa Fe

El hecho ocurrió el año pasado en Santa Fe, cuando asesinó a balazos a su padre y un hermano e hirió a su madre y a su abuela. La defensa del muchacho quiere que se lo declare inimputable

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Una fiscal pidió la pena de reclusión perpetua para un adolescente que en octubre de 2003 asesinó a balazos a su padre y a un hermano e hirió a su madre y a su abuela en la localidad santafesina de Funes, informaron ayer fuentes judiciales.

En tanto, el defensor del acusado, que para la época del episodio tenía 17 años, pidió que su cliente sea absuelto por inimputable, ya que -afirmó- el día del hecho había ingerido drogas y fue incapaz de comprender la criminalidad de sus actos.

Durante la audiencia de alegato del debate, que se realiza en un tribunal de Menores, se leyó además un informe de la Asesoría de Menores realizado en base a las conclusiones de un psiquiatra forense, en el que se solicita tener en cuenta que el chico pudo haber sufrido al momento del hecho una "alteración transitoria de sus facultades mentales".

El joven sometido a juicio es Tulio Adorna, quien el 4 de octubre de 2003 disparó con una pistola con silenciador contra su padre, Alberto Adorna, de 50, y contra su hermano Germán, de 16, a quien mató en el ataque.

En el mismo episodio el adolescente hirió a balazos a su madre, Alicia Travagliante, y una de sus abuelas, Catalina Dártoli, quienes resultaron con lesiones, aunque no de gravedad.

Durante los alegatos realizados ante el juez de Menores 2 de Rosario, Juan Leandro Artigas, a cargo del debate, la fiscal Alicia Donni de Donati solicitó que Adorna sea condenado a reclusión perpetua, al considerarlo penalmente responsable de doble
homicidio agravado por el vínculo, lesiones graves calificadas y tenencia de arma.

Por su parte, el denfesor Bedouret pidió al juez que dicte la falta de responsabilidad penal de Tulio, según le explicó el propio letrado a Télam.

Ahora el magistrado cuenta con 20 días para tomar una resolución, dictar el veredicto y, de ser condenatorio, la sentencia.

Durante la misma audiencia en la que se expusieron los alegatos de las partes, se leyó un informe de la Asesoría de Menores, basado en las conclusiones de un psiquiatra forense.

En ese informe se pide tener en cuenta que Adorna pudo haber sufrido al momento de cometer el doble crimen una "alteración transitoria de sus facultades mentales" y por ende podría "contemplarse la figura de homicidio atenuado por esa circunstancia".

El criterio del asesor de menores que redactó el informe es que el adolescente "no debe ser penado sino sometido a un tratamiento tutelar hasta los 21 años, para una posterior evaluación".

Pero en su alegato, la fiscal Donni de Donati recordó el dictamen del forense Carlos Elías, quien sostuvo que el joven homicida entendió el significado de la conducta asumida y destacó que en la primera etapa del proceso, y para autojustificarse, "mintió deliberadamente al aceptar que consumía compulsivamente variadas drogas, que los exámenes biológicos no corroboraron".

Bedouret, en cambio, al solicitar la inimputabilidad de su defendido, esgrimió el argumento de que el joven era incapaz en esos momentos de comprender sus actos, aludiendo a la ingesta de drogas y a la tensa situación existente por entonces en el seno de la familia Adorna.

La estrategia de la defensa se centró en los estudios psiquiátricos y psicológicos a los que fue sometido el joven, quien ahora tiene 19 años y que ayer concurrió a la audiencia acompañado de su madre.

Bedouret alegó que "la conclusión médica es que el chico tiene una patología mental grave", que "algunos médicos la definen con el nombre de fronteriza".