La virginidad aún es valorada en el mundo

La castidad femenina aún es celosamente guardada en varios rincones del planeta. Las locuras que hacen con las vírgenes los chinos, los turcos y los europeos

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En el Oriente Lejano por ejemplo, estudian multar a las que no se casen vírgenes, mientras que en Turquía quieren prohibir los test de virginidad. En Europa siguen relajados.

La virginidad es una cosa medieval sostenían en plenos años ochenta, dos décadas después de la aparición de la píldora y del comienzo de la revolución sexual que dejó en el olvido eso del horror por las relaciones prematrimoniales. Para algunos, claro, porque son muchos los que aún ven en la virginidad un tesoro a conservar hasta el momento de la boda.

Como en la provincia de Hubei, China, donde se ha estado debatiendo la posibilidad de multar a las mujeres que lleguen a los cursos prematrimoniales obligatorios con la virginidad perdida. Así lo asegura un artículo del diario colombiano El Tiempo, que echa un vistazo a distintas culturas del mundo y a la valoración que hacen de la castidad femenina.

Según el periódico, este proyecto de cobranza china tiene como objetivo frenar el deterioro moral que supuestamente está corriendo por las tierras del gigante asiático.

Para los cewa, una tribu aborigen de África, la virginidad no tiene un peso moral sino vital. Ellos creen que una muchacha que no ha tenido sexo antes de su primera menstruación, muere, por eso los padres incentivan a sus hijas a que en medio de sus juegos infantiles se acuerden de copular con alguno de sus compañeritos. Si esto no sucede, el himen es desgarrado por la fuerza.

Los aborígenes australianos, hindúes y algunos grupos indonesios acostumbran desflorar a sus niñas introduciendo un dedo en la vagina inmaculada. Y en Oceanía, la castidad no es muy importante para las muchachas, exceptuando a las hijas de algunos jefes polinésicos, quienes deben iniciarse sexualmente en ceremonias públicas.

En Turquía, por poner un ejemplo moderado de la situación de los países musulmanes, a mediados del año pasado se estuvo tramitando un proyecto de ley que prohibía aplicarle test de virginidad a las mujeres. 

Pero la virginidad no es sólo un tema de lejanas culturas. La erotizada y naciente Britney Spears que hasta hace unos tres años se ufanaba de ser virgen. Y es que en Estados Unidos la castidad ha vuelto a posicionarse entre las prácticas bien miradas. Ahora -cuando la ?princesa del pop? ya no puede alardear de su virginidad intacta- los ?clubes de castidad? y las campañas pro abstención sexual se muestran como la punta de lanza de una especie de contrarrevolución sexual que ya extiende sus brazos hasta Europa.

Claro que el viejo continente lleva ventaja en esto del derrumbe del mito de la virginidad. Allí ya no es importante que una mujer llegue virgen al matrimonio, pero aún existe un porcentaje de jóvenes -12 por ciento, según una encuesta reciente- que asegura preferir casarse con una mujer sin experiencia sexual.