Intifada "pacífica" por la "independencia" de Líbano

La oposición libanesa ha acordado ayer en una reunión conjunta iniciar un levantamiento que provoque la retirada de las tropas sirias del país

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EFE.- El portavoz de la oposición, Samir Franyieh, leyó un comunicado de seis puntos, acordado en la reunión celebrada en un hotel de Beirut, en el que se pide además el establecimiento de un Gobierno interino y una comisión de investigación sobre el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri "que esté supervisada por la ONU".

Franyieh dijo que este movimiento por la independencia del país se ha formado "en respuesta a la política criminal y terrorista de los gobiernos libanés y sirio".

La crítica situación política que vive el Líbano se cristalizó hoy en la dimisión del ministro de Turismo, Farid al Khazem, "ante la incapacidad del Gobierno de encontrar una salida a la peligrosa crisis que atraviesa el país".

Las diferentes facciones de la oposición libanesa (entre los que hay tanto cristianos como musulmanes chiíes y suníes) rechazaron en la reunión de hoy presentar la dimisión de sus cerca de cuarenta escaños en el Parlamento, que tiene 128 diputados, como algunos medios habían adelantado.

El comunicado consensuado pide además la protección de la ONU para el pueblo libanés, e insta a las colonias de libaneses en el extranjero a que se unan a su iniciativa con manifestaciones frente a los organismos internacionales.

La reunión de la oposición se había convocado después de la conmoción nacional causada por el atentado que acabó con la vida de Rafic Hariri -además de catorce personas más- el pasado lunes en pleno centro de Beirut.

El líder druso Walid Yumblat, uno de los más combativos dentro de la oposición, también pidió que dimita el gobierno: "Que se vaya esa autoridad que perpetró el asesinato de Hariri, ese grupo de criminales, ese poder importado, nombrado por los servicios secretos sirios, para poder corregir así la relación entre Siria y Líbano".

Otro de los participantes, el ex presidente Amin Gemayel, no descartó que estalle en el Líbano una multitudinaria rebelión civil "similar a la de Ucrania".

El atentado contra Hariri ha logrado unir a la hasta ahora fragmentada oposición libanesa con el objetivo común de hacer que cese la tutela de Siria, país que tiene estacionados a 14.000 soldados en el Líbano.

Este punto ya ha sido tratado por el Consejo de Seguridad, que en su resolución 1559 ha exigido la retirada de todas las tropas extranjeras del Líbano y el desarme de todas las milicias, en alusión sobre todo a Hezbolá, el grupo chií que cuenta con el respaldo sirio.

Con respecto a las pesquisas sobre los autores de la muerte de Hariri, el ministro de Justicia, Adnan Adum, declaró hoy que se sigue la pista de seis sospechosos "con vínculos en los círculos integristas".

Según explicó el ministro, los seis viajaron desde el Aeropuerto Internacional de Beirut hacia Australia horas después del atentado y "en los asientos de algunos de ellos se encontró (restos de) TNT".
Sin embargo, Walid Yumblat descalificó todas estas tesis como "una broma", pues aseguró que tiene constancia de que la lista con los nombres de esas seis personas ahora consideradas sospechosas fue confeccionada por los servicios de inteligencia un cuarto de hora después del atentado.

Del coro de la oposición se desmarcó hoy el jefe espiritual de los chiíes libaneses, el jeque Mohamed Husein Fadalah, quien exhortó a los libaneses a "abstenerse de emitir juicios apresurados basados en connotaciones políticas", en alusión a las acusaciones lanzadas contra Siria.