Jorge Bergoglio ordenó ocho nuevos sacerdotes

El arzobispo de Buenos Aires rezó la plegaria de ordenación para los nuevos integrantes de la arquidiócesis de Buenos Aires

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El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, ordenó hoy sacerdotes a ocho diáconos que se formaron en el Seminario Metropolitano de Villa Devoto.

Los neopresbíteros son Ricardo Aloé, César Femia, Jorge Guevara, Alvaro Izurieta y Sea, Juan Ignacio Liébana, Martín Rebollo Paz, Marcelo Tabbia y Eduardo Terra Santana.

El purpurado porteño exhortó a los flamantes sacerdotes a "compenetrarse con Cristo en el servicio y la entrega a todos los hombres, proclamando el Evangelio".

También les pidió que "apacienten al pueblo de Dios, bautizando y anunciando a todos los hombres la Palabra de Dios que ellos mismos recibieron".

Con estas ordenaciones, la arquidiócesis de Buenos Aires pasa a tener 447 sacerdotes.

La celebración eucarística se llevó a cabo en al abadía de San Benito, en el barrio porteño de Belgrano, donde se explicó que los nuevos presbíteros eligieron por lema "Doy gracias a Jesús porque me ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza llamándome a su servicio".

Tras la proclamación del Evangelio, la feligresía local ?que desbordó el templo- pidió al Arzobispo que ordene a los candidatos, a lo que el purpurado preguntó, como es de práctica, si "no existen dudas" acerca de los postulantes.

Los ocho candidatos manifestaron luego su voluntad de cumplir
el ministerio encomendado "según los deseos de Cristo y de la Iglesia bajo la autoridad del Obispo", por lo que agradecieron a Dios cantando las letanías.

Acto seguido el cardenal Bergoglio realizó la imposición de manos y rezó la plegaria de ordenación, mediante la cual se confiere a los seminaristas "el Don del Espíritu Santo" para su función presbiteral.

"Te pedimos, Padre Todo Poderoso, que confieras a estos siervos tuyos la dignidad del presbiterado; renueva en sus corazones el espíritu de santidad; recibe en Ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sean, con su conducta, ejemplo de vida", subrayó el celebrante en medio del silencio de los presentes.

El Primado estuvo acompañado por los obispos auxiliares y por
gran parte de los sacerdotes de esta jurisdiccióneclesiástica.

Inmediatamente después, los flamantes sacerdotes serevistieron con la estola presbiteral y con la casulla para hacer visible su ministerio.

A este ritual siguió el de la unión de las manos yla entrega del pan y del vino que les confirió el permiso para celebrar la misa, como también el beso de paz mediante el cual el Arzobispo dio la bienvenida a los neopresbíteros.

Finalmente los nuevos consagrados de la Iglesia participaron por primera vez de la celebración de la misa, que presidió el cardenal Bergoglio junto con sus obispos auxiliares y el resto del clero local.