El boom de las máquinas tragamonedas en Palermo

El hipódromo de Libertador y Dorrego se convirtió silenciosamente en un gran recinto para despuntar no sólo el gusto por las apuestas sino también para intentar suerte en el casino

Guardar

Virginia era una de las casi cuatro mil personas que a diario intentan suerte en el casino electrónico que funciona en el hipódromo.

Es que, así como sucedió en tantos otros sectores, el crecimiento económico llegó al juego, y cuanto mas despega la economía, más aumenta el negocio. La máxima casi no tiene excepciones.

En ese sentido, el caso del casino electrónico de Palermo bien podría ser el mejor ejemplo de ello. Sin publicidad, sin vista a la calle y sólo por recomendación de los visitantes, las 1.700 máquinas tragamonedas de este lugar no dejan de funcionar en ningún momento.

El proyecto fue ideado por Cristóbal López, un empresario sureño joven y emprendedor que intentará llegar a las 3000 máquinas en poco tiempo más. Para ello, está terminando la obra del tercer salón, que -de acuerdo con las estimaciones- tendrá capacidad inicial para 900 tragamonedas más. Esa zona, se presume, quedará habilitada en las próximas semanas.

Supone López que para ese entonces el casino electrónico podrá conectarse ?on line? con Lotería Nacional y así dejar atrás el método de conteo manual máquina por máquina que rige hasta ahora.

A través de ese sistema, el organismo oficial tendrá a cada momento el control de las apuestas.

Apuestas
En Buenos Aires, se juegan por año casi $2000 millones en diferentes tipos de apuestas. La cifra aumentó notoriamente en los últimos tiempos debido a la pronunciada recuperación económica.

Por ejemplo, las 10.000 máquinas que tienen los bingos bonaerenses recaudan un promedio diario de $250 cada una, mientras que el barco de Cirsa oscila en unos $350 diarios por cada una de las 600 tragamonedas que funcionan allí.

Sin embargo, y puesto a comparar con el resto, el casino electrónico de Cristóbal López es por lejos el de mayor desarrollo. Tanto es así que el empresario del sur ya tomó contacto con los españoles de Cirsa para adquirir el casino flotante amarrado en Puerto Madero Sur.

También entre sus planes futuros se encuentra la construcción de una obra similar a la de Palermo en el hipódromo de Tucumán.

El negocio del juego no tiene hoy demasiados contrincantes ni conflictos. Tan sólo una pelea gremial entre los portuarios y gastronómicos que disputan la afiliación de los empleados del Barco de Cirsa, hoy bajo la tutela del sindicato lúdico.

Círculo selecto
Soldati y Boldt con Trilenium en Trigre, Vazquez Loureda con Bingo Royal, en la provincia de Buenos Aires y Codere con agencias de apuestas -también en el ámbito bonaerense-, cierran este selectísimo círculo en el cual se destaca la exitosa actividad del sureño López.

Virginia revisó su billetera. Sólo le quedaba una moneda de 25 centavos. Las de cincuenta y de un peso habían quedado en el interior de las máquinas a la espera de un jugador con más suerte ese día.

Cuando el personal del casino detenga cada tragamonedas para reunir la recaudación, la cifra volverá a sorprender a los empleados y hará sonreír a los propietarios. Cada máquina deja actualmente $ 975 limpios tras habre pagado premios e impuestos y contribuciones.

En el día, el casino virtual de Palermo suma un $ 1.7 millones y llegará a los $ 3 millones cuando estén instaladas las 3000 máquinas.

Virginia dejó caer su última moneda en la ranura pero tampoco tuvo suerte. De todas formas no se desanimó, porque algunas veces le toca ganar. Además, en su desayuno previo con amigas colegas, se le había abierto la posibilidad de otro trabajo cuando se encontró con un antiguo jefe. Al menos, era un consuelo.