Acusan al club Juventus de dar drogas a jugadores

Un de los fiscales ayudantes turineses que llevan en caso afirmó que en la entidad se les suministró EPO a los futbolistas

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Un fiscal de Turín acusó al club Juventus, el equipo más popular del fútbol italiano, de haber utilizado indebidamente medicamentos en sus futbolistas al suministrarles EPO (eritropoyetina), entre 1994 y 1998, en lo que constituye un caso de doping.

Gianfranco Colace, uno de los dos fiscales ayudantes turineses que llevan en caso dijo que "a los jugadores del Juventus se les dio EPO. Lo demuestran los análisis de los valores de la hemoglobina en la sangre de los deportistas".

El juicio tiene como imputados a Antonio Giraudo y Riccardo Agricola, administrador delegado y responsable médico del Juventus, respectivamente, acusados por un presunto fraude deportivo.

La Fiscalía de Turín inició hace años las investigaciones ante la sospecha de que en Juventus, en el periodo 1994-98, se haya podido practicar una especie de "doping enmascarado", mediante el uso de fármacos con un objetivo no terapéutico.

Colace señaló que "existen indicios graves, precisos sobre el presunto suministro de EPO a jugadores de la Juventus".

Según el fiscal el suministro de EPO ha sido de dos tipos: el crónico, a base de dosis; y el intensivo, hecho a los jugadores Antonio Conte y Alessio Tacchinardi para adelantar sus recuperaciones de las lesiones".

El EPO funciona de la siguiente manera en el organismo: Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el 99 por ciento del oxígeno en la sangre. Al recibir inyecciones de EPO sintética, el deportista aumenta su concentración de glóbulos rojos, con lo que los músculos pueden recibir más oxígeno a partir de la misma cantidad de sangre.

De esa manera trabajan de forma más eficaz y se retrasa la aparición de la fatiga. Por ello, los deportistas que practican pruebas de resistencia como el ciclismo, el maratón o la marcha atlética son los que más se podrían beneficiar del consumo de esta sustancia.

No obstante, el uso del EPO puede ser letal ya que aumenta significativamente el riesgo trombosis, obstrucciones de arterias coronarias, accidentes cerebrovasculares e hipertensión.