Para ser presidente en los EE.UU. conviene afeitarse

Lo aseguró el diario ?The New York Times? en una selección semanal. Mientras los norteamericanos escogen a líderes como Kennedy y Bush, prolijamente acicalados, sus adversarios, desde Castro a Saddam, eligen una tendencia bastante más desaliñada

Guardar
  162
162

En unas elecciones presidenciales tan llenas de dudas y combates, como la que próximamente vivirán los Estados Unidos, sólo una cosa queda clara: el hombre que ocupe el despacho principal de la Casa Blanca no lucirá barba ni bigote. Este país estará a unas elecciones de completar un siglo de líderes prolijos.

?Desde 1913, cuando el bigotudo William Howard Taft dio paso al rasurado Woodrow Wilson, no ha habido un solo presidente con pilosidad facial. La ausencia de pelo en el rostro es la norma en Estados Unidos. Es cierto que el 10% de los estadounidenses tienen barba o bigote; por tanto, estadísticamente hablando, los estadounidenses deberían tener un candidato o dos, y puede hasta un presidente con algo de vello facial?.

Pero hay otra tendencia que alarma aún más a la anterior: en estos cien años de presidencias, los que dirigieron a los opositores de este país son todo lo contrario. Líderes como Hitler (bigotes), Stalin (bigotazo), Fidel Castro (gran barba poblada), Osama Bin Laden (larga barba) y Saddam Hussein (bigote). Queda claro que casi todos los que estuvieron en contra de los Estados Unidos prefieren el vello facial.

?Luego, hay algo evidente: durante las últimas 10 décadas, cuando los estadounidenses creían que estaban luchando contra el militarismo, el despotismo, el fascismo, el comunismo y el islamismo militante, en realidad estaba luchando contra el bigotismo?.