Apogeo y decadencia de Napster

La empresa Roxio Inc. compró Napser y pretende volver a ser popular entre los usuarios de la Red, pero mediante un sistema pago, estrategia comercial que todos los nuevos programas utilizan

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Es claro: la innovación se produce unívocamente. La revolución tecnológica impuesta por Napster en el cambio del soporte de la música mundial no ha sido superada: la estructura de intercambio on line simultáneo continúa siendo la líder a la hora de intercambiar archivos de sonido. Aunque, siendo el mismo soporte, el intercambio que antes era gratuito ahora se cobra.

La historia del Napster comenzó en 1999. En esa época, era el máximo pionero de la descarga gratuita de archivos en Internet con una increíble cifra de sesenta millones de usuarios. El sueño americano, sin embargo, duró poco: ya en el 2001, Napster comenzó a sufrir los graves problemas ocasionados por los juicios levantados por las compañías discográficas, que reclamaban sólidas indemnizaciones por el uso gratuito de su materia prima: las grabaciones. Entre juicios resueltos e irresueltos, idas y venidas que abatieron el poder de fuego del gigante virtual de la música, Napster dejó de prestar su servicio.

Si bien después de él se hicieron otros programas que utilizaban un soporte de intercambio de archivos que era similar ?como AudioGalaxy y Kazaa, entre otros?, Napster ya no podía volver a sus viejas y queridas actividades: el mercado había sido ganado por estas últimas aplicaciones. Sin embargo, a fines del año pasado, la empresa Roxio Inc. compró Napster (que para ese momento estaba ya en bancarrota) por la módica cifra de 4,2 millones de euros.

Desde entonces, la compañía compradora convirtió a Napster en un experimento que pretende volver a ser popular entre los usuarios de la Red, pero mediante un sistema pago, estrategia comercial que todos los nuevos programas utilizan.