Brasil lanza un preservativo ecológico

El gobierno brasileño abrirá una fábrica de condones hechos a partir del látex extraído de los árboles amazónicos

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"Si todas las personas que tienen una vida sexual activa decidieran usar preservativo a partir de hoy, el 100% de la producción mundial no sería suficiente para abastecerlos", asegura Pedro Chequer, coordinador del premiado programa brasileño contra el VIH-SIDA.

Por ello, a pesar de ser uno de los mayores compradores de preservativos del mundo, el gobierno de Brasil quiere fabricar sus propios profilácticos.

"Es el instrumento básico de prevención", resume Chequer. Y los fabricarán con el caucho o látex que hace más de cien años se extrae de los árboles de seringa (hevea brasiliensis) de la selva amazónica.

"Será una producción sustentable económicamente y ecológicamente correcta", aseguró Chequer a periodistas en Brasilia.

Brasil es uno de los países más exitosos en el combate al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), y uno de los pocos que garantiza acceso universal al tratamiento a sus 150.000 portadores diagnosticados.

También es conocido mundialmente por su estrategia de repartir preservativos en escuelas, fiestas populares, calles céntricas y centros vacacionales.

Su estrategia le ha valido el aplauso de la comunidad sanitaria internacional y críticas de la iglesia Católica.

Ubicada en el estado de Acre, al norte del país, la fábrica de preservativos con látex amazónico estará terminada el año próximo año, a un costo de u$s6 M.

"Será además un homenaje a los seringueiros, quienes extraen el látex de las seringas, un compromiso social que el gobierno del presidente Lula (Luiz Inácio Lula da Silva) y su ministra del Ambiente tienen con esos trabajadores rurales".
 
Marina Silva, actual ministra del Ambiente de Brasil, trabajó como seringueira durante su juventud.

Silva también fue compañera de luchas del líder amazónico Chico Mendes, asesinado en 1988 por su activismo a favor de esos trabajadores rurales.

La ministra Silva suele decir que Brasil tiene una deuda con los seringueiros, cuya explotación preserva la Amazonia, a diferencia de lo que sucede con las grandes explotaciones agrícolas y pecuarias que actualmente han incrementado su deforestación.

La explotación de caucho amazónico brasileño comenzó a fines del siglo XIX, y vivió su esplendor a principios del siglo XX y durante la Segunda Guerra Mundial.

Los trabajadores seringueiros -primeros indígenas de la región, luego emigrantes del noreste-, la mayoría de las veces estuvieron bajo la condición de trabajadores esclavos.

En la actualidad, muchos de ellos continúan extrayendo el látex artesanalmente como forma de subsistencia.

¿Alcanzará la producción de la fábrica de Acre para abastecer a un país que en 2003 compró 400 millones de preservativos para distribuirlos gratuitamente entre la población?

El coordinador Pedro Chequer sabe que no, pero quieren hacer lo mismo que con los medicamentos antirretrovirales.

En 2001 Brasil comenzó una negociación con las multinacionales farmacéuticas a las que obligó a proveerles fármacos para el tratamiento de VIH-SIDA con descuentos, bajo la advertencia de no respetarles las patentes.

El estado brasileño actualmente produce en fábricas propias ocho de los 16 medicamentos necesarios para el tratamiento del mal.

Sin embargo, la compra del resto de los fármacos -en su mayoría importados- insume el 66% del presupuesto oficial para el combate a la dolencia.

El próximo objetivo de Brasil, confirmó Chequer, es "exportar" su programa de combate al VIH a los países africanos y a países vecinos como Bolivia y Paraguay.