La Iglesia y el Judaísmo condenan la masturbación

Tanto en el Catecismo Católico como en la Torá Hebrea, la autosatisfacción es considerada un acto impuro. La tradición judía quedó marcada con características muy similares en la religión cristiana

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La masturbación supera el mero hecho fisiológico en la mujer o el hombre. La Iglesia Católica considera que la autosatisfacción es un pecado grave, según se desprende del Catecismo:

?Por masturbación se ha de entender la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado. El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine. Así, el goce sexual es buscado aquí al margen de la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero? (CDF, decl. "Persona humana" 9). Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que reducen, e incluso anulan la culpabilidad moral?. (Catecismo de la Iglesia Católica #2352).

Aunque en la actualidad, muchos sacerdotes se han mostrado más abiertos a la discusión sobre la sexualidad, el concepto establecido en el Catecismo no ha variado, y Su Santidad, Juan Pablo II ha advertido, a lo largo de su Pontificado, sobre la necesidad de mantener la pureza entre los jóvenes y evitar las tentaciones que con muchísima fuerza se difunden en la sociedad.

La Iglesia sugiere apoyarse en la Fe ante las tentaciones, que no sólo alcanzan a la sexualidad, pues incluyen las adicciones a las drogas y el alcohol entre otras.

Hoy, la mayoría de los sacerdotes cuentan con conocimientos y argumentos que pueden explicar las razones del por qué la autosatisfacción es una falta grave.

En el judaísmo también es considerado un pecado, ?es un acto en contra de lo que Dios considera correcto?.

Tanto en el catolicismo como en el judaísmo, tras cometer el acto de impureza, se debe pedir perdón. Para los cristianos existe la confesión, y para los judíos se emprende el proceso denominado Teshuvá.

En la Torá, el libro de la ley para los judíos, la masturbación se considera un pecado muy grave, y al igual que la Iglesia, aboga por el acto sexual en la pareja destinado a la procreación.

Las religiones en general desaprueban la autosatisfacción, aunque en la práctica de estos tiempos es muy común y extendida, como lo confirman los informes sexológicos.