¿Hay que prohibir totalmente las harinas de origen animal?

La Sociedad Rural Argentina y otros sectores reclaman esta medida para prevenir el ingreso de la ?vaca loca?. Esto generó un debate, ya que hay una importante economía que se mueve en torno de estos productos

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La detección de un caso de ?vaca loca? ha desatado una polémica en nuestro país: ¿habría que prohibir definitivamente el uso de harinas de carne en la alimentación animal?

En la Argentina, el uso de harinas de carne y hueso de mamíferos está prohibido para la alimentación de rumiantes desde mediados de los ?90, no así en la crianza de cerdos, aves y mascotas.

Sin embargo, esta limitación parece no satisfacer a la Sociedad Rural Argentina, entidad que el martes pidió la prohibición total de estos productos. Pero, ¿por qué los dardos apuntan hacia allí? El uso de harinas de carne y huesos provenientes de rumiantes infectados con encefalopatía espongiforme bovina o ?mal de la vaca loca? (BSE) en la alimentación de rumiantes es la causa aceptada por la comunidad científica, como responsable del brote ocurrido en el Reino Unido, donde se registraron más de 180.000 casos de bovinos con esta enfermedad.

La Argentina es uno de los pocos países con un riesgo extremadamente bajo de tener BSE en su stock vacuno. ?Tanto es así que fuimos los únicos, junto con Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, que nos animamos a ir a la Organización Internacional de Epizootias a solicitar la condición de país libre de BSE?, comentó Leonardo Mascitelli, coordinador del programa de prevención de estas enfermedades, que funciona en el Senasa.

Este médico veterinario sostiene que si los vacunos argentinos tienen un riesgo extremadamente bajo, sus harinas son seguras, en tanto que no son portadoras del prion responsable de la enfermedad, cosa que sí es posible en Europa u otros países donde se detectó la enfermedad. Por tanto, razona, basta con controlar que las harinas de rumiantes no ingresen en la alimentación de otros rumiantes para que el sistema sea seguro. ?El sistema argentino fue inspeccionado dos veces por la Unión Europea, una por la OIE y otra por Australia, y en ningún caso hubo objeciones?, explicó Mascitelli.

¿Cuánto se sale del canal?

Sin embargo, hay quienes sospechan que la presencia de harinas de mamíferos en la ración de los rumiantes, en nuestro país, es más frecuente de lo que se piensa. El diputado santafesino Francisco Sellarés presentó a mediados de año un pedido de informes debido a los fuertes comentarios en este sentido.
 Dirigentes rurales, en tanto, comentaron a Infocampo que estudios hechos sobre siete muestras de alimentos balanceados, que se utilizaban en una exposición láctea confirmaron que cinco contenían harinas de carne. Estas sugerencias contrastan con la palabra oficial ?expresada a través de Mascitelli? que indica que en 1.600 muestreos tomados en plantas elaboradoras y establecimientos ganaderos solo 5% evidenció presencia de harinas de carne.

De hecho, los Estados Unidos, que tenían el nivel II en cuanto a riesgo de BSE (ahora pasó al nivel III), permiten el uso de estas harinas en otras especies. Pero desde que se confirmó que el prion se encuentra en su territorio, la Food and Drug Administration está evaluando la posibilidad de prohibir definitivamente estos productos. Entonces, ¿por qué no adelantarnos en la Argentina y tomar ese camino?

?Posiblemente, sea la única solución que tenga el mundo para terminar con este problema, que nadie sabe bien cómo solucionar?, dijo Miguel de Achával, presidente de la Cámara de Engordadores de Hacienda Vacuna. ?Siempre fui contrario a tener que prohibir algo porque no se puede controlar, pero en este caso creo que se podría hacer una excepción. Mi respuesta es que vamos a terminar prohibiendo el uso de subproductos animales para alimentación animal?, agregó.

En cambio, Néstor Roulet, presidente de Cartez, la asociación de sociedades rurales de Córdoba y San Luis, opina que no habría que prohibirlas, sino realizar los controles. Se fundamenta en que si se prohíbe el uso de estas harinas, el precio de la hacienda caería, ya que habría una utilización menos del animal, que hoy es reconocida en el precio. ?Puede ser que al principio se produzca una baja, hasta que la industria frigorífica le encuentre otro uso.
 Pero la percepción del consumidor es negativa respecto del uso de esos subproductos, con lo cual a largo plazo es mucho más positivo para el mundo y para el productor ganadero que sea así (prohibir las harinas de carne)?, opinó De Achával.

Más complejo, todavía

En tanto, un importante empresario frigorífico local, consultado por Infocampo, le dio una vuelta más de tuerca a esta problemática.

El sostiene que dentro de lo que se conoce como ?recupero? de la faena, los huesos no tienen un aporte significativo. ?La hacienda no va a bajar por eso; tenga la plena seguridad?, dijo. El problema parece ser otro.

Existe una industria del procesamiento de los huesos y los despojos de los frigoríficos. En la jerga del negocio se los conoce como ?hueseros?; en un idioma más glamoroso se les dice rendering, pero lo que hacen en definitiva es moler todo lo que no tiene un destino comestible. A partir de eso fabrican harinas, cebo, aceites. Lo que plantea el empresario es que sería muy difícil controlar que efectivamente los huesos sean enterrados o inutilizados mediante algún procedimiento. ?Hoy hay una industria huesera formal y otra informal. Pero si se los prohíbe, seguramente una mayor parte se haría informal, con lo cual sería todavía más difícil de controlar?, sostuvo. Se trata de un negocio que maneja los despojos de los 12 millones de vacunos que se faenan por año, y que en su momento llegó a exportar 100.000 toneladas de estas harinas, un negocio millonario, que seguramente también posee un interés en que la actividad no sea prohibida.

La pregunta es qué actividad se verá afectada si se prohiben las harinas de carne y hueso. Aparentemente y contra lo que se dice, para las granjas avícolas es un insumo que está dejando de usarse (ver aparte). En porcinos se usa menos todavía. El feedlot no es un grupo de riesgo ?lo dice el mismo Mascitelli? porque son animales jóvenes, que están poco tiempo en el corral y además, a los engordadores no les cambia el número usar harinas vegetales. Queda el tambo, donde los animales permanecen muchos años en producción y pueden recibir una alta suplementación. En este sentido, Mascitelli adelantó que el año que viene la inspección se centrará en las plantas de balanceado y en los ?autoelaboradores? (plantas adentro de los campo). Mientras, la polémica sigue abierta.
Javier Preciado Patiño
jpreciado@infobae.com