Juan Pablo II celebró la última audiencia del año

Participaron más de 10.000 personas en el aula Paulo VI del Vaticano. Con el encuentro, se cierra un año signado por los problemas de salud del Santo Padre

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El Papa Juan Pablo II celebró hoy la última audiencia general de los miércoles de este año, en la que dijo que a pesar de las dificultades y obstáculos con los que tropieza el hombre, éste no debe sentirse sólo y oprimido, "ya que Dios le garantiza la paz y la alegría a la que todos aspiramos".

Con la audiencia de hoy, el Papa ha celebrado en sus 25 años de pontificado 1.113 audiencias públicas, a las que han asistido más de 17 millones de personas, según datos facilitados por la Prefectura de la Casa Pontificia.

El Pontífice, que presentaba buen aspecto, dentro de sus limitaciones, se reunió hoy en el Aula Pablo VI del Vaticano con unos 10.000 fieles de todo el mundo, que le cantaron canciones navideñas italianas, polacas, hispanas, entre otras.

El ambiente que se respiró en el Aula Pablo VI era completamente navideño. En el recinto fue colocado un abeto, bellamente adornado, regalado por la región alpina italiana del Valle de Aosta, donde el Papa ha pasado sus vacaciones veraniegas en siete ocasiones, así como un Portal de Belén.

Numerosos fieles llegaron vestidos con trajes típicos navideños y muchos de ellos, ataviados de pastores, que tocaban zampoñas, muy típico del norte italiano.

Como ya es habitual, Juan Pablo II no leyó completamente toda la catequesis. Hoy sólo leyó el primero y el último párrafo. Tampoco leyó los habituales resúmenes en diferentes idiomas, limitándose a los saludos en español, inglés, francés, alemán y polaco.

Lo que leyó lo hizo con voz clara, aunque en algunos momentos dio muestras de cansancio.

El Obispo de Roma dijo que el Adviento es un poderoso anuncio de esperanza y el tiempo en el que el hombres sueña un mundo más justo y solidario, "donde dignas condiciones de vida y una pacífica convivencia hacen armoniosas las relaciones entre individuos y entre pueblos".

"Muchas veces, sin embargo, no es así. Obstáculos, contrastes y dificultades de varios tipos cargan sobre nuestra existencia y casi la oprimen. Las fuerzas y el coraje para comprometerse por el bien corren el riesgo de ceder al mal, que muchas veces da la impresión que gana. Pero no debemos sentirnos solos. Dios está cercano a nosotros y nos garantiza aquella paz y la alegría a la que aspiramos desde lo más profundo de nuestro ser", dijo el Papa.

Papa Wojtyla añadió que aunque hay objetivos "indudablemente buenos y honestos", como la búsqueda de un mayor bienestar material, logro de metas sociales, científicas y económicas para mejorar las vida personal y comunitaria, estos no bastan para satisfacer las aspiraciones más íntimas del hombre.

Esas aspiraciones hay que buscarlas en Dios, añadió el Obispo de Roma, que precisó que la esperanza del Adviento consiste precisamente en prepararnos para ese encuentro gozoso "con Quien cambia nuestra vida para salvar a todo el género humano".

Concluida la audiencia y como es habitual, saludó en diferentes idiomas. En español tuvo palabras de afecto para los fieles españoles venidos desde Cartagena y Murcia, y para un grupo de empresarios de Argentina.

A todos deseó un feliz Adviento y unas Felices Navidades. La próxima audiencia pública será el 7 de enero de 2004.